Procesos de aprendizaje y del comportamiento de los niños y de los adolescentes

Las familias exitosas desarrollan rutinas para proporcionar la seguridad, la atención, el control y la estimulación intelectual, según el psicólogo Alan Carr en "The Handbook of Child and Adolescent Clinical Psychology". Dentro de este marco, los psicólogos han desarrollado indicadores de comportamiento, de lingüística y psicosociales para indicar un ritmo típico del desarrollo del niño. A pesar de que esos puntos de referencia pueden parecer simplistas, ofrecen una forma de evaluar si es necesaria una intervención para el éxito de un niño.

Desde el nacimiento hasta los 2 años

Esta etapa se caracteriza por el desarrollo físico, comenzando con el desarrollo del lenguaje y el desarrollo cognitivo, explica Carr. Los bebés aprenden que los objetos existen aún cuando están fuera de la vista y comienzan a interactuar física y verbalmente con los miembros de la familia. Al igual que los niños y los adultos, tendrán pocos recuerdos, si es que tienen alguno, de esta etapa de su desarrollo. Emocionalmente, a medida que adquieren más movilidad, protestan las limitaciones de los adultos en su comportamiento. Sin embargo, también se muestran afectivos a través de caricias y abrazos.

Edad de 3 a 7

A los 3 años, los niños deben ser capaces de pedalear un triciclo, sostener un crayón o un lápiz y seguir instrucciones fáciles, dice Carr. Ellos pueden aprender a distinguir las figuras geométricas y los colores. A los 5 años, deben ser capaces de contar, aprender el alfabeto y escribir su propio nombre. Pueden saltar en un pie brevemente y mantener una conversación acerca de los eventos o actividades de juego. Pueden recordar los acontecimientos en el pasado, aunque es posible que necesiten ayuda con el vocabulario para describir cuando sucedieron. Responden bien a un ambiente estructurado con reglas simples y consistentes. Ellos pueden sentir vergüenza o culpa por un incidente y mostrar los inicios de la empatía. El autocontrol es todavía limitado. Están empezando a entender la diferencia entre el comportamiento público y privado.

Edad de 8 a 12

A los 8 años, la mayoría de los niños han aprendido habilidades básicas de lectura y de las matemáticas. Ellos pueden mostrar empatía hacia los demás. Ellos desarrollan amistades y pueden tener un mejor amigo especial. Ellos entienden la necesidad de asumir la responsabilidad de sus propias acciones y pueden seguir una serie de tres instrucciones que se dan en una fila. Pueden hacer las tareas domésticas básicas, como guardar su propia ropa, pero necesitarán recordatorios de un adulto para realizar las tareas de forma coherente. En algún momento durante estos años, la pubertad comienza para muchos niños. Las niñas que se desarrollan temprano pueden tener más problemas para concentrarse en el trabajo escolar que sus compañeros que se desarrollan más tarde, dice Carr.

Edad 13 y más allá

Esta etapa marca la transición de la niñez a la edad adulta. A los 15 años, la mayoría de los adolescentes han pasado por la pubertad. Para los niños, el aumento de la testosterona puede significar un aumento de la agresividad. Para las niñas, los diferentes niveles de estrógeno o bien pueden aumentar la alegría o dejarlas sentirse tristes y cansadas, dice Carr. Pueden lograr un conjunto complejo de tareas o responsabilidades, pero están sujetos a cambios de humor y a veces reaccionan emocionalmente a las peticiones. En "The Brain and Emotional Intelligence", Daniel Goleman dice que la amígdala, una parte del cerebro que controla las respuestas emocionales a las situaciones sociales, está bien desarrollada. Sin embargo, la corteza prefrontal, que permite a los adolescentes pensar acerca de las acciones que se derivan de las emociones, continuará creciendo y desarrollándose, incluso después de los 20 años de edad.

Consideraciones

Los padres, educadores y psicólogos clínicos pueden usar estos puntos de referencia para determinar si el comportamiento del niño es consistente con sus compañeros. Dichos objetivos pueden ayudar a los padres a intervenir cuando un niño tiene dificultades u ofrecen oportunidades adicionales para los niños que están por delante de sus compañeros. Ten en cuenta que los factores familiares y ambientales pueden ayudar u obstaculizar el desarrollo. Por ejemplo, un niño que ha visto que sus padres se pelean, evitan la responsabilidad y participan en otras actividades antisociales no tendrá un ejemplo social positivo. Por otro lado, un niño que ha visto a sus padres trabajar a través de los desacuerdos y desilusiones con bondad tiene una base sólida para sus propias relaciones.

Más galerías de fotos



Escrito por daisy peasblossom fernchild | Traducido por enrique pereira vivas