Procedimientos de la terapia de calor y frío

La terapia de calor y frío es un procedimiento común no invasivo utilizado por los cuidadores profesionales y laicos para el alivio del dolor. La técnica utiliza la alternancia de compresas frías y calientes en un área del dolor para ayudar a reducir la inflamación, el dolor y los espasmos musculares. La técnica se ha utilizado durante cientos de años, pero se recomienda que un profesional médico instruya a los pacientes sobre su uso en entornos domésticos, sugiere la fisioterapeuta Dana Davis de Rehab Orthopaedic Medicine. Puedes encontrar que este tipo de terapia ofrece alivio del dolor de espalda crónico y dolor causado por una variedad de condiciones, incluyendo artritis y lesiones deportivas.

Terapia de calor

Aplica una compresa caliente o muy caliente para la piel sobre la zona del dolor y así ayudar a que la sangre irrigue esa área, según Susan Spinasanta, directora médica sénior del Spine Universe. Este aumento del flujo de sangre también aumenta el volumen de oxígeno curativo y nutrientes transportado por la sangre a la zona del cuerpo. Además, el calor aplicado a los tejidos dolorosos ayuda a aliviar la tensión muscular, espasmos musculares y ayuda a aumentar la movilidad y la amplitud de movimiento. No coloques una compresa caliente contra zonas inflamadas, ya que esto aumentará el flujo de sangre a los lugares ya llenos de sangre. Coloca la compresa caliente sobre la zona durante unos 15 minutos. Al usar compresas calientes o almohadillas de calor, siempre protege la piel envolviendo el paquete caliente en una toalla.

Terapia de frío

También conocida como la crioterapia, la aplicación de frío a un área dolorosa ayuda a constreñir los vasos sanguíneos, también conocido como la vasoconstricción, reduciendo así la hinchazón de la zona afectada. Al igual que con la aplicación de compresas calientes o almohadillas a una zona afectada, las compresas frías, bolsas de hielo, toallas húmedas situadas en un congelador o bloques de hielo, deben envolverse en una toalla antes de colocarlas sobre la piel. Evita dejar bolsas de hielo sobre la piel durante más de 15 a 20 minutos cada vez. La terapia con frío es más eficaz cuando se comienza inmediatamente después de una lesión, como un esguince o distensión muscular.

Alternando terapia de frio y calor

Alterna las técnicas de terapia caliente y frío para el alivio del dolor y para ayudar a reducir la inflamación y otros síntomas de lesión muscular o articular. Limita el uso de la terapia alternante (caliente y frío) a 20 a 30 minutos, según lo sugiere Tracia O'Shana, enfermero registrado e instructor en el Dartmouth College. Sin embargo, sugiere O'Shana, se aconseja a los pacientes que eviten el uso de terapia de calor sobre heridas abiertas y puntos de sutura, si haz sido diagnosticado con diabetes y tienes mala circulación, o si eres un hemofílico. Espera una hora antes de comenzar a alternar un tratamiento de terapia de frío y calor.

Más galerías de fotos



Escrito por denise stern | Traducido por vanina frickel