Problemas en los pies: callos y durezas

Los callos y callosidades son anomalías en la piel asociadas con la exposición repetida a fricción o presión significativa. Los callos suelen aparecer en la cara o parte superior de los dedos de los pies, mientras que las callosidades aparecen normalmente en las plantas de los pies o en las manos. Generalmente, puedes enfrentar con éxito los problemas de callos y callosidades al eliminar sus causas.

Callos

Los callos, conocidos formalmente como helomas, son áreas de piel engrosadas que tu cuerpo crea para evitar mayores daños a los tejidos subyacentes, según HealthCommunities.com. Suelen tener forma circular y disponen de un centro de transparente o ceroso. La mayoría de las personas tienen callos endurecidos, que se desarrollan como resultado de usar zapatos que se adaptan incorrectamente o como resultado de deformidades en las estructuras de los dedos del pie. Algunas personas también tienen callos blandos, que suelen ser consecuencia de malformaciones óseas en los dedos afectados. Si expones el callo a la fricción constante, puede llegar a ser doloroso o convertirse en una forma de úlcera.

Callosidades

Las callosidades, conocidas formalmente como queratomas o tilomas, también son resultado de los intentos de tu cuerpo para evitar daños en los tejidos subyacentes, informa HealthCommunities.com. Cuando se forman en los pies, donde más suelen aparecer es en la base de los dedos del pie o los talones. Puedes desarrollar callos si habitualmente andas descalzo. Si normalmente usas zapatos, las callosidades generalmente se desarrollan como resultado de anomalías estructurales en los dedos del pie que alteran la forma de caminar. Las personas que tienen pies planos suelen tener estos problemas estructurales. También puedes desarrollar callosidades si sueles usar zapatos de tacón alto o dedos estrechos.

Complicaciones potenciales

Los callos y callosidades generalmente no son médicamente graves, de acuerdo con la U.S. National Library of Medicine’s Medline Plus. Sin embargo, si desarrollas una úlcera o infección en un callo o callosidad, tu médico puede tener que eliminar el tejido anormal. En algunos casos, la presencia de un callo en tu pie también puede indicar una malformación ósea subyacente llamada juanete. Los callos juanetes se forman cuando un juanete provoca cambios en la forma de tu pie que fuerza la piel del pie afectado contra el interior de tu zapato.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, los callos desaparecerán si evitas ejercer presión sobre ellos por aproximadamente dos semanas de acuerdo al informe de Medline Plus. Si usas zapatos que te quedan flojos, puedes lograr este alivio de la presión por cambiar a zapatos que proporcionen un ajuste apropiado. Una vez que cambies los zapatos, puedes proteger temporalmente un callo existente con almohadillas especiales que puedes comprar en la mayoría de farmacias. Puedes eliminar o prevenir los callos con plantillas prefabricadas o personalizadas llamadas ortosis, que alteran la forma en que tus pies encajan dentro de tus zapatos. También puedes reducir un callo al sumergirlo en agua caliente y frotándolo suavemente con una piedra pómez.

Consideraciones

A causa del daño nervioso asociado con su condición, los diabéticos tienen un mayor riesgo de problemas relacionados con callos infectados o callosidades ulcerosas, informa Medline Plus. Si tienes diabetes o entumecimiento del pie, debes seguir una rutina de cuidado de los pies en los que examinas tus pies por cambios potencialmente problemáticos. Reporta cualquier callo o callosidad en desarrollo a tu médico.

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Escrito por m. gideon hoyle | Traducido por daniela laura arjones