Primeras semanas de embarazo

Cuando quedas embarazada, las primeras semanas son un tiempo de gran importancia para el embrión a medida que se implanta y comienza su desarrollo. Aunque puede que no notes los cambios externos en tu cuerpo durante las primeras etapas del embarazo, este período es fundamental para el crecimiento del embrión y también puede causar algunos síntomas tempranos pero perceptibles para ti.

Semanas 1 y 2

Después de la ovulación, el huevo permanece en la trompa de Falopio, donde es capaz de ser fertilizado durante aproximadamente 2 días. Si los espermatozoides están presentes y se produce la fecundación, el embrión que comienza a dividirse, ahora se llama cigoto y se compone de alrededor de 16 células luego de 3 días de la fertilización. Al día 7, se trata de una bola sólida de células llamada mórula, que entra en el útero y comienza a implantarse en su revestimiento, llamado endometrio. Durante la semana 2, se forma una cavidad en la bola sólida y las células destinadas a convertirse en el feto se separan de otras células. Ahora llamado blastocisto, el diminuto embrión sigue creciendo y ampliándose, hundiéndose más profundamente en el endometrio. Las células más exteriores en el blastocisto se multiplican e invaden el endometrio, formando con el tiempo cordones llamados vellosidades que componen la parte fetal de la placenta. Durante estas primeras etapas, los nutrientes producidos por las glándulas uterinas nutren al pequeño blastocisto, mientras que la sangre de la madre baña las vellosidades en desarrollo, proporcionando a los conceptus el oxígeno.

Semana 3

Al comienzo de la tercera semana de embarazo, la parte del blastocisto destinada a convertirse en el feto generalmente se llama el embrión. Todavía es pequeño, aproximadamente del tamaño de una semilla de amapola, pero los cambios importantes ya han tenido lugar. Ahora se encuentra suspendido en el líquido amniótico y sus células están empezando a separarse en capas que finalmente producen la totalidad de sus órganos y tejidos. Durante la semana 3, una ranura longitudinal aparece a lo largo de la espalda del embrión, y sus bordes se unen, fusionándose longitudinalmente para formar un tubo. Este tubo neural eventualmente forma el cerebro y la médula espinal. Los grupos de células a cada lado del tubo neural forman grupos llamados somitas que eventualmente forman las vértebras, las costillas, los músculos y otras estructuras. Los vasos sanguíneos primitivos también se desarrollan en el embrión y, en la región del pecho, dos pares de vasos se fusionan y se convierten en el corazón primitivo, que comienza a bombear.

Semanas 4 a 8

Las semanas 4 a 8 del embarazo son a menudo llamadas como el momento más crítico en el embarazo porque todas las estructuras fetales internas y externas comienzan a formarse durante este período. A la semana 4, el embrión es aproximadamente de 1/2 pulgada (1,27 cm) de longitud o aproximadamente del tamaño de una frambuesa. Su forma general cambia dramáticamente a medida que se desarrolla una cabeza, el cuerpo y los inicios de los 4 miembros. El tejido en el área facial crece y comienza a formar las mandíbulas superior e inferior en las semanas 4 y 5, y la cara comienza a desarrollarse. Internamente, un tubo primitivo llamado el intestino se forma durante la cuarta semana. En la semana 6, el intestino se desarrolla en el estómago, los intestinos y el colon. El hígado, que comienza como un capullo de tejido del intestino, también se hace reconocible. En el pecho del embrión, el corazón se agranda y se pliega sobre sí mismo a medida que crece. En la semana 8, cuenta con 4 cámaras completamente formadas y bombea sangre de manera eficiente. El sistema nervioso también continúa en desarrollo durante este período, con el cerebro ampliándose para formar la corteza cerebral, el cerebelo y otras estructuras reconocibles. Al final de la semana 8, el embrión entra en el periodo fetal; ahora llamado feto, su cuerpo sigue creciendo y desarrollándose rápidamente, tanto interna como externamente.

La madre

Durante las 3 primeras semanas, cuando están en marcha las primeras etapas del desarrollo embrionario, la madre puede detectar los primeros síntomas del embarazo. La implantación del embrión puede causar dolores breves de cólicos y un sangrado vaginal ligero, que son bastante normales. Sus pechos también podrían sentirse hinchados y un poco tiernos ya en la segunda semana debido a los altos niveles de estrógeno en la sangre. Los primeros cambios en el revestimiento del útero también pueden causar un flujo vaginal blanquecino, que también es normal esté acompañado por un olor o color. Hacia la segunda semana del embarazo, un síntoma evidente es el fracaso del flujo menstrual para empezar. Algunas mujeres también experimentan náuseas o vómitos, llamado nauseas matutinas, ya en la tercera o cuarta semana. Una sensación general de fatiga también es común, posiblemente causada por los cambios en las hormonas y las crecientes demandas del embrión de los suministros energéticos de la madre.

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Escrito por joanne marie | Traducido por enrique pereira vivas