Presión alta y queso

Lleno de proteínas saludables y calcio, el queso puede ser parte de una dieta balanceada si se come con moderación. Para aquellos con hipertensión, sin embargo, comer queso puede ser problemático. El contenido de grasa en el queso puede contribuir potencialmente a la hipertensión, pero la principal preocupación es el alto contenido de sodio en muchos quesos. Limitar la cantidad de queso que comes, así como escoger quesos bajos en sodio, podría ayudar a reducir el riesgo de exacerbar la hipertensión, pero es mejor consultar a tu médico antes de cambiar tu dieta.

Hipertensión

La presión sanguínea es la medida de la fuerza que tu sangre ejerce contra las paredes de tus arterias conforme es bombeada por tu corazón hacia todo tu cuerpo. Cuando tu presión sanguínea es demasiado alta, se refiere médicamente como hipertensión. Puede causar daño porque estresa tus arterias así como varios órganos como tu corazón y tus riñones. Con el tiempo, esto puede causar una variedad de enfermedades potencialmente fatales, incluyendo accidentes cerebrovasculares, problemas de riñones y ataques cardíacos o falla cardíaca. La causa exacta de la hipertensión a menudo es desconocida, pero ciertos factores, como los altos niveles de sodio en tu sangre, la pueden exacerbar.

Queso y sodio

La sal está hecha de sodio y cloro, aunque mucha gente usa los términos "sodio" y "sal" indistintamente. Muchos quesos son altos en sal y por lo tanto en sodio, lo cual puede ser peligroso si tienes presión alta. El aumento en los niveles de sodio en tu sangre implica mayores niveles de fluido en tus vasos sanguíneos, y esto incrementa la presión sanguínea. La American Heart Association recomienda limitar la ingesta de sodio diaria a 1.500 mg. Una cucharadita de sal contiene alrededor de 2.400 miligramos de sodio.

Elecciones de queso

La cantidad de sodio en los quesos puede variar dependiendo del proceso usado para hacerlos, pero algunos quesos habitualmente contienen más sodio que otros. Por ejemplo, una onza de queso americano procesado (aproximadamente una rebanada) contiene 406 mg de sodio, lo cual es casi un tercio de la recomendación diaria de la AHA. En el otro extremo de la escala, una onza de queso suizo contiene alrededor de 74 mg de sodio, y una onza de Gruyere contiene alrededor de 95 mg de sodio. El mozzarella, con 118 mg de sodio por onza, y el queso cottage, con 107 mg, son también típicamente más bajos en sodio que otros quesos.

Recomendaciones generales

Consumir una cantidad moderada de queso como parte de tu dieta puede ayudar a prevenir problemas si tienes presión alta, pero tener registro de tu ingesta general de sodio es importante, pues fácilmente se puede exceder la recomendación de 1.500 mg al día. Leer las etiquetas con cuidado en los quesos para revisar el contenido de sodio puede ser útil, pero un reporte publicado en marzo de 2011 en "Journal of Dairy Science" reportó que los fabricantes de los quesos más comúnmente consumidos en los Estados Unidos tendían a ser conservadores con sus reportes de sodio en las etiquetas, así que elegir un queso sin sodio podría ser tu mejor opción. Comer alimentos ricos en potasio como papas, vegetales y plátanos, también puede ayudar, pues el potasio elimina el sodio del cuerpo. Consulta a un especialista calificado, como un nutriólogo, para que te aconseje en la mejor dieta para tus necesidades.

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Escrito por solomon branch | Traducido por lou merino