Cómo preparar cecina de res saludable y baja en sodio

La cecina de res está llena de proteínas, sin embargo, la mayoría de la cecina comercial también está llena de sal. No hace falta el agregado de sal para su preservación, es sólo para darle sabor. Haz tu propia cecina de res para tener una alternativa saludable. No es un proceso difícil, aunque toma algo de tiempo y es necesario poner atención a las prácticas de seguridad alimenticia.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • Cuchillo
  • Tabla para cortar
  • Condimentos

Instrucciones

    Método de la deshidratación

  1. Coloca un filete redondo u otro corte de carne de res magra en el congelador hasta que esté semicongelada pero no completamente dura por unos 30 minutos. Haz rebanadas muy delgadas, de no más de 1 pulgada (2,5 cm) de ancho, usando un cuchillo afilado.

  2. Coloca un recipiente con agua a hervir. Agrega dos puñados de sal y un puñado de azúcar blanca o morena. Agrega los condimentos que prefieras. Lleva la salmuera de vuelta a hervir. Coloca un buen puñado de tiras de carne de res en el agua. Revuelve para que todas las tiras de carne de res queden expuestas al agua y no se peguen entre sí. Lleva el agua de vuelta a hervir y deja que la carne de res se cocine durante dos minutos. Repite el procedimiento con toda la carne de res. De esta forma matarás a todas las bacterias superficiales. Coloca las tiras de carne de res en un plato limpio. Refrigera las tiras de carne de res en caso de que te tome más de 30 a 45 minutos hervir todas las tiras.

  3. Seca las tiras de carne de res con toallas de papel. Espolvorea los condimentos y especies de tu elección. Agrega polvo de cayena mezclado con canela y azúcar morena para obtener una cecina picante y dulce, o comino, cilantro y tomillo para obtener un sabor Tex-Mex. Usa una cuchara para presionar los condimentos sobre la carne de res.

  4. Coloca la carne de res sazonada sobre los estantes de un deshidratador. Las tiras de carne de res no deberían estar en contacto entre sí para que haya una buena circulación de aire. Rota los estantes cada unas horas. La temperatura del deshidratador debería ser un mínimo de 130 a 140 grados Fahrenheit (54 a 60 grados Celsius) durante el proceso de secado. Continúa el proceso hasta que la carne de res esté completamente seca y casi crujiente. Podría tardar de 4 a 5 horas o más en caso de que haya mucha humedad.

    Método del horno

  1. Marina las rebanadas delgadas de carne de res con vinagre de manzana, o vinagre de vino, y especias y condimentos de tu elección durante 24 horas. No uses salsa de soja, salsa para bistec ni salsa inglesa porque todas tienen alto contenido de sodio. Saca la carne del refrigerador y sécala con toallas de papel.

  2. Coloca las rebanadas sobre bastidores para galletas y coloca los bastidores sobre bandejas para hornear. Coloca las bandejas en un horno precalentado a 350 grados Fahrenheit (175 grados Celsius). Hornea durante 5 minutos. Comprueba las tiras de carne colocando un termómetro entre dos rebanadas de carne. Debería indicar 160 grados Fahrenheit (70 grados Celsius). Disminuye la temperatura del horno a 150 grados Fahrenheit (65 grados Celsius).

  3. Seca hasta que la carne quede como si fuera cuero. La duración del proceso depende del espesor de las rebanadas y qué tan húmedas estaban después de marinarlas. Puede tomar de 4 a 5 horas.

Consejos y advertencias

  • Ten cuidado de usar versiones de salsa de soja u otras salsas con bajo contenido de sodio, ya que el contenido todavía puede seguir siendo alto.
  • Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos indique que es correcto cocinar la carne primero, sin importar que uses un deshidratador o un horno, muchos cocineros omiten este paso. Depende de ti. Si no quieres hervir la carne primero, usa una marinada para la carne reseca en un deshidratador.
  • Verifica tu deshidratador colocando un termómetro para hornos con dial en el segundo o tercer estante. Debería mantenerse a una temperatura de 145 a 155 grados Fahrenheit (63 a 68 grados Celsius).

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Escrito por katie jensen | Traducido por mariano salgueiro