Cómo preparar té blanco de menta

Originarias de china, las plantas de té blanco poseen pequeños y blancos cabellos en sus capullos, los cuales le dan al té su nombre. Sólo ligeramente oxidado, el té blanco no pasa por un proceso de fermentación. Esto permite que el té retenga más de sus poderosos antioxidantes, los cuales pueden ayudar a proteger el cuerpo contra los radicales libres. Así como otros tés, el sabor del té blanco puede variar, pero su sabor suele ser suave y no tan amargo como otros tipos de té. La menta es un buen complemento de sabor para el té blanco.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Agua destilada
  • Té blanco
  • Tetera
  • Menta fresca

Instrucciones

  1. Calienta una botella de agua filtrada y destilada en una tetera hasta que alcance la temperatura deseada. No sobrecalientes el agua, ya que si está muy caliente el té se cocinará y arruinará su sabor.

  2. Vierte el agua sobre el té. Utiliza aproximadamente 2 cucharadas de té por cada 8 onzas de agua. Si estás utilizando bolsitas de té, utiliza una bolsita por cada 6 a 8 onzas de agua.

  3. Añade hojas de menta fresca a tu té blanco. Parte las hojas un poco para que el sabor sea transmitido al té. La cantidad de hojas de menta que agregues dependerá de qué tanto sabor a menta deseas en tu té. Comienza con unas pocas hojas y añade más si así lo deseas.

  4. Permite que el té decante. Para un té con hojas, deja que el té decante por cuatro o cinco minutos. Los tés preparados sólo con capullos necesitan un minuto o dos adicionales.

  5. Retira el la bolas de té, el infusionador o colador. Endulza el té con miel o azúcar, si así lo deseas.

Consejos y advertencias

  • Para una refrescante bebida de verano, coloca cubos de hielo en el té para beberlo frío.

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Escrito por ireland wolfe | Traducido por andrés marino ruiz