Precauciones durante el ejercicio con presión arterial baja

El ejercicio regular es importante para mantener los huesos, los músculos y el corazón saludables y para bajar o mantener un peso saludable. Sin embargo, si tu presión arterial tiende a ser baja, quizás necesites tomar algunas precauciones durante el ejercicio. Debido a que la presión arterial baja suele ser una señal de advertencia de enfermedades subyacentes graves, siempre consulta a un médico sobre el nivel de ejercicio más seguro.

Causas de la presión arterial baja

Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios es importante determinar la causa exacta de la presión arterial baja. Entre las causas comunes se incluyen la diabetes, las reacciones alérgicas, las enfermedades cardíacas y la conmoción, así lo informa MedlinePlus. Además, la presión arterial puede bajar cuando cambias rápidamente de posición, como efecto secundario de ciertos medicamentos, cuando estás deshidratado o luego de consumir alcohol. Una vez que el médico diagnostique el problema subyacente se puede establecer la rutina de ejercicios correcta.

Pautas generales

Cuando hagas ejercicio, toma medidas preventivas para estabilizar la presión arterial. Debido a que el cuerpo necesita sangre para digerir los alimentos, opta por comidas livianas antes del ejercicio. El National Heart, Lung and Blood Institute también recomienda cambiar lentamente de posición, como cuando nos paramos luego de estar recostados. Medir la presión arterial antes del ejercicio puede ayudarte a determinar si es seguro realizar actividad física o si la presión arterial es extremadamente baja.

Bebe mucho líquido

Si estas deshidratado, tu cuerpo está perdiendo más agua de la que consume y esto puede provocar no sólo presión arterial baja, sino también náuseas, debilidad, mareos, fatiga, fiebre, vómitos y diarrea intensa. Si padeces hipotensión y piensas hacer ejercicio, hidrátate correctamente. Si participas de actividades extenuantes, quizás sea necesario que optes por una bebida deportiva que contenga electrolitos. Las necesidades de agua varían según la persona, así que tu médico puede recomendarte la ingesta adecuada de líquidos en base a tu estado de salud en particular.

Tómalo con calma

Si la presión arterial baja es consecuencia de enfermedades cardíacas, diabetes u otras enfermedades graves, tu médico puede establecer límites respecto al ejercicio. Una vez determinado el ejercicio, tómate el tiempo necesario para calentarte y enfriarte de modo tal que el ritmo cardíaco suba y baje lentamente. Aumenta el nivel de intensidad del ejercicio gradualmente y aminora la marcha si adviertes síntomas tales como debilidad, fatiga inusual, pulso irregular, confusión o mareos. Luego del entrenamiento, estira parado o sentado en lugar de recostarte.

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Escrito por lori newell | Traducido por valeria d'ambrosio