Posturas de Yoga para la articulación sacroilíaca

La maestra de yoga Judith Lasater estaba en su práctica de yoga un día, cuando oyó un fuerte sonido tronido. Después de que consultó con especialistas que no podrían explicar el dolor obtuso en la parte baja de la espalda, su quiropráctico finalmente sugirió que había comprometido su articulación sacroilíaca, o SI. Esta articulación está conectada por ligamentos al sacro y el ilion, la parte superior de la pelvis. En lugar de resignarse a una vida de dolor crónico, Lasater resolvió volver a la práctica de yoga y descubrió que moviendo su pelvis en línea con la columna vertebral en todas las posturas "curaba" su articulación lastimada. Las posturas de yoga para la articulación SI se pueden disfrutar si se presta atención consciente a la alineación de la columna vertebral y la pelvis en todo momento.

Postura del ángulo lateral extendido

En posición de pie, separa las piernas a 4 pies de distancia. Gira el pie izquierdo hacia afuera 90 grados y el pie derecho a unos 45 grados. Lentamente dobla la rodilla izquierda hasta que tu parte superior del muslo quede paralelo al suelo. Comprueba que tu rodilla izquierda se apila encima de tu ángulo izquierdo. Mueve tu torso hacia la izquierda, inclínate hacia un lado desde la cintura. Apoya el codo izquierdo sobre la rodilla izquierda muy ligeramente y estira tu antebrazo izquierdo con la palma hacia arriba. Levanta el brazo derecho por encima de tu cabeza hasta que estés una línea recta desde la punta de los dedos derechos, bajando por el lado derecho de tu torso u terminando tu pie derecho. Toma cinco respiraciones y luego cambia de lado.

Postura del águila

Párate con los pies juntos. Dobla ligeramente las rodillas y luego cruza tu muslo superior derecho sobre la parte superior del muslo izquierdo. Apunta tu pie derecho hacia el piso y moviendo el pie derecho hacia atrás, engánchalo detrás de la pantorrilla izquierda. Levanta los brazos a la altura del hombro y dobla los codos para que tus antebrazos estén perpendiculares al piso. acomoda el codo izquierdo en la parte interior de tu codo derecho. Gira la palma izquierda y luego agarra la mano derecha con la izquierda. Mantén los brazos a la altura del hombro a lo largo de la pose. Toma cinco respiraciones en la postura del águila y luego cambia de lado.

Postura del arado

Coloca una manta doblada debajo de los hombros y la espalda mientras yaces en el piso con los brazos a tus costados. Presiona hacia abajo con las manos y levanta las piernas hacia el techo hasta que estén perpendiculares al piso. Inhala profundamente y, al exhalar lentamente baja las piernas, ya sea juntas o separadas al mismo ancho de la cadera para que pasen por arriba de tu cabeza. Dobla tus dedos de los pies y luego mueve los brazos hasta que estén debajo de tus hombros y entrelaza las manos. Si no puedes alcanzar el piso con los pies, colócate junto a una pared y cuando extiendas las piernas hacia atrás y por encima de tu cabeza, deja que sus pies descansen sobre la pared en lugar del piso. Haz cinco respiraciones en esta postura.

Saludo hacia arriba

Párate con los pies juntos. Levanta y abre los dedos de los pies para lograr el máximo equilibrio. Acomoda los dedos extendidos en el piso y contrae los músculos de los muslos hacia arriba lejos de las rodillas. Mueve el coxis hacia adelante mientras contraes los músculos abdominales hacia la columna vertebral. Extiende tu torso y abre los omóplatos mientras los contraes por la espalda. Endereza la cabeza sobre tus hombros mirando hacia adelante. Deja que tus brazos cuelguen a los lados, con las palmas mirando hacia adelante. Inhala y mueve los brazos hacia el techo y junta las palmas. Mira hacia arriba de tus manos y respira lenta y profundamente durante un máximo de un minuto.

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Escrito por linda kaban | Traducido por maria del rocio canales