Posibles riesgos de tener tu cabeza más baja que tu corazón cuando haces ejercicio

La seguridad de los diferentes ejercicios depende en gran medida de una técnica adecuada. Aunque realizar un ejercicio de forma incorrecta puede ser peligroso, algunos ejercicios suponen riesgos para ciertos grupos de personas incluso cuando se realizan correctamente. Los ejercicios que colocan tu cabeza por debajo de tu corazón, por ejemplo, pueden suponer riesgos a las personas con una presión sanguínea baja y otros problemas cardiovasculares.

Presión intracraneal incrementada

El ejercicio ejerce una gran demanda de oxígeno en los músculos de tu cuerpo. Para cumplir estas necesidades, tu presión sanguínea y tu ritmo cardíaco se incrementan temporalmente mientras haces ejercicio para transportar una mayor cantidad de oxígeno en un periodo corto de tiempo. Colocando tu cabeza más baja que tu corazón, la combinación de este flujo sanguíneo incrementado y de la gravedad lleva a que la sangre se acumule en tu cabeza. Conocida como presión intracraneal, esta acumulación puede causar que tu cerebro se hinche. Como tu cráneo no es flexible, esta hinchazón puede llevar a jaquecas, pérdida de consciencia y daño cerebral en áreas presionadas contra el cráneo.

Hipotensión ortostática

Los efectos de la hipotensión ortostática son familiares para cualquiera que alguna vez se haya desmayado o se haya sentido mareado después de ponerse de pie rápidamente. Aunque estos efectos transitorios suceden con poca frecuencia y pasan relativamente rápido para la mayoría de las personas, algunas condiciones, como la baja presión sanguínea crónica, pueden llevar a síntomas más severos. Haciendo ejercicio con tu cabeza más baja que tu corazón durante un extenso periodo de tiempo, puedes incrementar la probabilidad y la severidad de la hipotensión ortostática debido a la acumulación de sangre en tu cabeza. El cambio repentino y severo en la presión intracraneal cuando te pones de pie después de tales ejercicios puede llevar a que pierdas la consciencia, sufriendo potencialmente daños más severos como resultado.

Alta presión sanguínea

Quizás sufras efectos más severos cuando hagas ejercicio con tu cabeza por debajo de tu corazón si tienes una elevada presión sanguínea. Con los incrementos en la presión debidos al ejercicio y la presión intracraneal por las posiciones relativas de tu cabeza y tu corazón, tu presión elevada en reposo puede exacerbar cualquier problema que surja por la hinchazón de tu cerebro. Esto puede resultar en daño a los vasos sanguíneos en tu cerebro, llevándoles potencialmente a estallido y hemorragia.

Desórdenes de visión

Similar a la gente que sufre de alta presión sanguínea en general, quizás sufras efectos secundarios cuando ejercitas con tu cabeza por debajo de tu corazón si tienes desórdenes visuales. El glaucoma, por ejemplo, es un desorden que causa un incremento en la presión intraocular en reposo, o la presión en tu ojo, más allá de lo que este puede tolerar. Ya que esta presión incrementada puede causar daño a tu nervio óptico, potencialmente llevando a la ceguera, deberías evitar ejercicios que incrementen más tu presión intraocular, como posturas de yoga que coloquen tu corazón por encima de tu cabeza. En un estudio publicado en el número de agosto de 2006 de "Ophtalmology", un equipo encabezado por Mani Baskaran, de la Fundación de Investigación Médica y de Visión (Medical and Vision Research Foundation) en Chennai, India, apuntó que tales posturas pueden hacer que tu presión intraocular sea más del doble.

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Escrito por matthew lee | Traducido por natalia navarro