Poses de yoga para aliviar los dolores menstruales

Los cólicos menstruales pueden ser dolorosos y debilitantes, y como resultado, interrumpen las actividades durante varios días cada mes. Varias posturas de yoga pueden ayudar a aliviar los dolores menstruales reduciendo el estrés y extendiendo las caderas y las articulaciones.

Ángulo atado reclinado

Acuéstate lentamente sobre tu espalda. Apoya a tu cuello y cabeza en un par de almohadas pequeñas o una manta enrollada. Sujeta la parte superior de los muslos y empuja suavemente las rodillas hacia afuera. Mantén las plantas de los pies juntas. Imagina que el área de las ingles se está acomodando en la pelvis y la sientes bajar hacia el piso. Mantén esta posición durante diez minutos aproximadamente y luego junta tus muslos con las manos, y gira lentamente hacia un lado para sentarte.

Diamante

Siéntate en un lugar cómodo en el piso con la espalda recta. Junta las plantas de los pies, manteniendo los lados de las rodillas lo más cerca del suelo como sea posible hasta que tus piernas formen un rombo. Inhala profundamente, inclínate lentamente hacia adelante y exhala. Inhala y enderézate nuevamente. Repite tantas veces como te sientas cómoda, tratando de inclinarte más hacia el piso cada vez que exhalas.

Parada de hombros con apoyo

Apoya tus hombros y espalda superior sobre varias mantas firmemente dobladas. Exhala y lentamente mueve tus muslos hacia tu torso. Continúa levantando tu pelvis y el torso del piso hasta que tus rodillas casi toquen tu cara. Coloca tus codos debajo de ti y levanta la pelvis del piso. Apunta los dedos de los pies hacia el techo y continúa levantando tu cuerpo hasta que el torso quede perpendicular al piso. Mantén la posición durante unos 30 segundos y dobla las rodillas, bajándolas gradualmente al piso.

Pose del niño

Siéntate sobre los talones y dobla la parte superior del cuerpo hacia el piso, descansando tu pecho sobre los muslos. Mantén los brazos extendidos detrás de ti hacia los pies. Permite que tu frente se apoye contra el suelo y respira de manera uniforme. Imagina tu cuerpo cada vez más relajado y flojo. Si te duele la frente, cruza los brazos frente a ti y apoya tu frente sobre ellos. Mantén la posición durante unos minutos y luego siéntate lentamente hacia arriba.

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Escrito por rose erickson | Traducido por maria del rocio canales