Plan individualizado para comportamiento agresivo en niños

La forma en que respondes al comportamiento agresivo de tu hijo juega un gran papel en si el comportamiento agresivo tiene probabilidades de continuar o no. Tanto si tu hijo golpea, patea o muerde, no hay una solución que pare todo el comportamiento agresivo. En vez de eso, los niños necesitan un plan de comportamiento individualizado que ayude a los cuidadores a identificar estrategias específicas para evitar y responder al comportamiento agresivo.

Identifica detonadores para comportamiento agresivo

Identifica qué pasa justo antes de que tu hijo se vuelva agresivo y busca patrones en su comportamiento. Una vez que identifiques los detonadores para su comportamiento agresivo, haz cambios en el entorno para evitar una agresión mayor. Si tu hijo lanza cosas cuando está perdiendo una partida de videojuegos, quítale sus privilegios de videoconsola hasta que sea lo bastante maduro para jugar. Si tiene problemas con un compañero en particular, mantenles separados tanto como puedas o quédate cerca para entrenar a tu hijo a través de sus interacciones.

Enseñar nuevas habilidades

Algunas veces, los niños se comportan de manera agresiva porque no saben qué otra cosa hacer. Un niño que carece de habilidades sociales puede reaccionar de forma agresiva cuando un compañero intenta jugar con él. Por otro lado, un niño que carece de control del impulso y de habilidades de resolución de problemas puede golpear a un compañero que intenta quitarle su juguete. Enseña a tu hijo nuevas habilidades siendo su modelo, haciendo juegos de rol y leyendo libros sobre el tema. Dispón oportunidades para entrenarle mientras practica sus nuevas habilidades.

Enseñar técnicas de gestión de la ira

Enseña a tu hijo formas alternativas de lidiar con su ira en vez de volverse agresivo. Trabaja con él para identificar formas de calmarse cuando está enfadado adecuadas para su edad. Aunque dibujar puede funcionar para añgunos niños, leer un libro es más efectivo para otros. Dile que use las palabras en vez de las manos para mostrar que está disgustado. Muestra como una tregua autoimpuesta puede ser una forma efectiva de ayudarle a calmarse y enseñarle a respirar profundo unas pocas veces antes de reaccionar.

Ofrecer recompensas y consecuencias

Tu reacción al comportamiento agresivo jugará un gran papel en determinar si tu hijo repite el comportamiento. Establece consecuencias claras y refuerza estas para cada acto de agresión. Comparte el plan específico con tu hijo que perfile consecuencias, como cuánto tiempo estará en tiempo muerto o qué privilegios se le quitarán. Proporciona incentivos positivos que le motiven a gestionar su ira sin volverse agresivo. Ofrece halagos, obsequios o recompensas específicas para reforzar el comportamiento positivo.

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Escrito por amy morin | Traducido por natalia navarro