Pies ásperos y secos

No están hechos sólo para caminar; los pies están diseñados para ayudarte a lograr una entrada triunfal. La piel de las plantas de los pies es más gruesa que la del resto del cuerpo y esto sirve como protección mientras caminas. La piel de los pies carece de glándulas sebáceas y depende sólo de las sudoríparas para la humedad interna. Con estas dos características, no es de sorprender que la mayor parte de la piel seca y agrietada se encuentre en los pies.

Combate las causas

La falta de humedad es la causa general de los pies ásperos y secos, pero otros factores desempeñan un papel importante en la pérdida de humedad. La genética, el clima seco, el frío, la edad, pasar mucho tiempo en el sol y los bajos niveles de humedad contribuyen a la piel seca. Las afecciones cutáneas, como el eccema y la psoriasis, y las enfermedades, como los problemas tiroideos y la diabetes, también pueden tener un grado de responsabilidad.

Remedio para el problema

Según FootVitals.com, el primer paso para tratar los pies ásperos y secos es aplicar un ungüento, crema o aceite. Las lociones convencionales a menudo no sirven porque muchas contienen alcohol, lo que puede agravar la sequedad. Usa una crema espesa que no contenga alcohol o un aceite que bloquee la evaporación del agua. Aplica el producto luego del baño, colócate las medias y deja que el producto sature la piel. Además, puedes remojar tus pies en jugo de limón durante 10 minutos y luego eliminar la piel muerta con una esponja vegetal o cepillo para los pies. El ácido del jugo de limón ayuda a ablandar y disolver la piel seca y muerta, lo que facilita su eliminación.

Más vale prevenir que curar

Evitar que los pies se vuelvan ásperos y secos puede ser más sencillo que tratar la sequedad una vez que se ha desarrollado. No laves tu cuerpo más de lo necesario y evita baños de inmersión, saunas y salas de vapor. Cuando te duches, usa agua tibia en lugar de caliente, ya que esta última agrava la sequedad de la piel. Hidrata tus pies del modo adecuado, al igual que el resto del cuerpo, luego de mojarlos. Usa calzados y medias que permitan que los pies respiren y siempre quítate las medias mojadas tan pronto como puedas.

El próximo paso

Si parece que has hecho todo bien y aún no puedes encontrar la solución para los pies ásperos y secos, quizás esto sea síntoma de una enfermedad subyacente, como el pie de atleta o la diabetes. La única forma de tener la certeza es visitando al podiatra, un médico especializado en enfermedades y afecciones del pie. Además, debes consultar al podiatra si tienes grandes áreas de piel descascarada, si la piel seca está acompañada de llagas y si la sequedad y la picazón son graves. El podiatra puede combinar un examen físico con pruebas de piel o sangre para darte el diagnóstico adecuado.

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Escrito por elle paula | Traducido por valeria d'ambrosio