Cómo conseguir piernas atléticas en hombres

Los jugadores de fútbol tienen piernas bien desarrolladas que ayudan a mejorar su rendimiento. Si se quieres desarrollar piernas atléticas, participa en un plan de entrenamiento similar al de un atleta. Incorpórate a los entrenamientos intensos para piernas en su programa total de entrenamiento de fuerza corporal y participa en una variedad de ejercicios cardiovasculares para aumentar la masa muscular y perder grasa para tener piernas de aspecto atlético.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Realiza entrenamientos de bajo impacto y entrena dos dias a la semana para mejorar su definición. Incluye ejercicios para tus cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y pantorrillas.

  2. Incorpora ejercicios compuestos y ejercicios aislados en tus entrenamientos de pierna. Inicia la sesión de ejercicios con ejercicios multi-articulares que estimulen varios músculos a la vez, entre ellos sentadillas, press de piernas y las estocadas con mancuernas. Termina el entrenamiento con ejercicios aislados para activar los músculos individuales, que incluyan curls sentado, extensiones de pierna y pantorrilla. Realiza cuatro series de 10 a 12 repeticiones de cada ejercicio.

  3. Participa en ejercicios de esprint semanales para desarrollar tus cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y pantorrillas. Ve a tu parque local o a la pista de la escuela secundaria. Calienta para correr una vuelta alrededor de la pista o alrededor del perímetro del parque. Lleva a cabo una de 100 metros. Descansa por 60 segundos. Repite el ejercicio cinco veces. Aumenta el número de sprints conforme tu fuerza te lo permita.

  4. Lleve a cabo una sesión de ejercicios pliométricos semanal para esculpir los muslos, glúteos y pantorrillas. Haz una variedad de movimientos explosivos como sentadillas, estocadas, saltos de potencia y de una sola pierna por cuatro series de 15 a 20 repeticiones.

  5. Toma por lo menos un día de descanso para dar a tus músculos la oportunidad de recuperarse.

Más galerías de fotos



Escrito por nicole hogan-jenkins | Traducido por daniel badillo