¿Porqué no puedo perder peso de la panza?

Tener un abdomen abultado puede ser desalentador, especialmente cuando has comenzado a intentar quemar la grasa. Si tienes problemas para reducir el tamaño de tu estómago, no te rindas: el exceso de grasa en esta parte del cuerpo aumenta tu riesgo de colesterol alto, la resistencia a la insulina e incluso los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades del corazón. Al hacer algunos cambios en tu régimen de ejercicio y la dieta, pronto tendremos motivos para estar orgullosos cuando te plantes en frente del espejo.

Mira tus calorías

La respuesta más simple para tu incapacidad para perder la grasa del estómago es que no estás poniendo tu cuerpo en un déficit calórico. Se puede llegar a este déficit por la quema de un mayor número de calorías de las que consumes. Si la quema de calorías y la ingesta son iguales, tu peso se mantiene constante. Si el consumo de calorías es más de lo que quemas, aumentarás de peso. El no poder llegar a un déficit de calorías puede ser el resultado de factores relacionados con tu régimen de ejercicio, dieta o de ambas.

Elige tus ejercicios sabiamente

La realización de ejercicios que tienen poco efecto sobre la pérdida de peso pueden conducir a ningún resultado, incluso si pasas mucho tiempo en el gimnasio. Las personas que tratan de perder grasa del vientre podrían caer en el mito de la reducción de un punto, dada su prevalencia en la comunidad del fitness. Esta teoría, que no es cierta, sugiere que vas a quemar grasa en una zona elegida ejercitando los músculos que la rodean. No te sientas atraído por ejercicios como abdominales, dado que aunque los abdominales fortalecen los músculos abdominales, queman calorías muy lentamente y no pueden sacarlas de tu estómago. En su lugar, llena tu rutina de entrenamiento con ejercicios cardiovasculares, como la natación, el ciclismo y el baile, que tienen una quema calórica significativamente mayor.

Pasa suficiente tiempo sudando

La naturaleza, la duración y la frecuencia de tus entrenamientos juegan un papel si quieres ser capaz de quemar grasa con éxito. Una sesión de ejercicios de 15 minutos dos veces por semana, por ejemplo, no es apta para quemar las calorías suficientes. Los ejercicios que elijas deben influir en la duración y la frecuencia de tu entrenamiento. En el caso de actividades pesadas, como correr o nadar, tu objetivo debe ser de 150 minutos por semana. Las actividades de menor intensidad, como caminar o hacer ejercicios aeróbicos en el agua a menudo requieren alrededor de 300 minutos por semana.

La dieta es parte de la ecuación

Después de un entrenamiento vigoroso en el gimnasio, es fácil desarrollar apetito. Hacer la elección correcta de la dieta a menudo puede ser la diferencia entre perder peso y ganarlo. Mejorar tu dieta es parte de la ecuación de la quema de grasa. Es difícil mantener un déficit calórico sin reducir la ingesta de calorías, y especialmente de las que no son saludables. Trata de recortar tu consumo de calorías al hacer cambios tales como aumentar la ingesta de verduras, limitar el consumo de artículos de alto contenido de grasa, como queso y galletas saladas, reducir tu consumo de alcohol y consumir frutas para el postre.

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Escrito por william mccoy | Traducido por mariana van der groef