Cómo perder peso durante la lactancia después del parto

Después de ver que tu vientre creció por casi 10 meses, puedes estar ansiosa por perder el peso del bebé. Aunque amamantar puede en realidad expedir tu pérdida de peso, no deberás hacer un esfuerzo concentrado para bajar libras durante los primeros dos meses de postparto. Las ocho semanas después del nacimiento de tu bebé son esenciales para establecer un suministro de leche, y la dieta puede comprometer tus esfuerzos, según la La Leche League International. Puedes esperar perder 1,3 a 1,6 libras por mes en los primeros cuatro a seis meses. Después de eso, tu pérdida de peso se puede hacer más lenta a medida que tu bebé se amamanta menos frecuentemente. Sé paciente y date al menos nueve meses para perder el peso que has ganado durante el embarazo.

Sigue amamantando

Sentarte en una silla por horas amamantando a tu bebé puede no parecer un trabajo, pero amamantar explotar tanta grasa como una rutina extrema de gimnasia. Si sólo amamantas, sin fórmula o suplemento, puedes quemar tanto como 500 calorías al día. Amamanta a tu bebé por al menos seis meses y, si es posible para ti y tu bebé, extiende la lactancia hasta un año o más.

Comienza a transpirar

En los días siguientes al parto, el descanso y la recuperación son tu prioridad. Sin embargo, una vez que tu obstetra te da el alta, es momento de comenzar a moverte. Si has tenido un parto vaginal sin complicaciones, puedes comenzar un ejercicio aeróbico liviano casi inmediatamente. Pon al bebé en el carrito y ve a caminar. Después de una revisión postparto, deberás poder retomar los ejercicios enérgicos, como correr, andar en bicicleta o nadar. Usa un sostén suave, de algodón para evita la irritación de los pechos. Fórralo con almohadillas para atrapar cualquier pérdida de leche. Pídele a tu pareja que cuide a tu bebé para que puedas hacer ejercicio o busca un gimnasio con guardería. El ejercicio te ayudará a perder peso de forma segura y a lidiar con el estrés de tener un recién nacido.

Come lo suficiente

Cuando te preocupas por el peso de tu bebé, puede ser tentador caer en una dieta. Sin embargo, si restringes demasiado tu dieta, corres el riesgo de afectar tu suministro de leche. La revista "What to Expect" recomienda un simple cálculo para determinar tus requisitos calóricos mientras amamantas. Multiplica tu peso previo al embarazo por 12 si eres sedentaria, 15 si eres moderadamente activa y por 22 si eres muy activa, luego agrega 400 a 500 calorías para amamantar. Por ejemplo, una mujer que hace ejercicio durante 30 a 60 minutos por día y pesaba 135 libras antes del embarazo necesitará 135 veces 15, más 500 calorías, o 2525 calorías por día.

Come bien

Lo que comes es tan importante como la cantidad que comes cuando estás amamantando. Tu bebé obtiene sus nutrientes de tu dieta a través de la leche de pecho por lo que es esencial que comas una dieta bien balanceada. Concéntrate en alimentos integrales, frutas, verduras, proteínas magras y lácteos descremados. Limita tu ingesta de sodio, grasas y azúcares. Evita los planes dietarios que exigen que elimines un grupo de comidas. Tú y tu bebé necesitan una dieta diversa para una buena salud.

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Escrito por carolyn robbins | Traducido por aldana avale