¿Los pequeños difíciles se convierten en niños difíciles?

Se ha dicho que los niños pequeños que empiezan a caminar son muy parecidos a los adolescentes. Los arrebatos emocionales, la rebeldía y los cambios de humor pueden ser un síntoma de crecimiento en ambas etapas de crecimiento. Frecuentes manifestaciones de ira durante los llamados "terribles dos" no significa que tu pequeño desagradable esté destinado a ser un delincuente juvenil. Las rabietas son normales entre las edades de 1 y 3, algunos pícaros rara vez tienen rabietas mientras que otros pueden lanzar un ataque regularmente. Enseñarle a tu niño a comportarse durante esta etapa puede dar frutos conforme va creciendo.

Domando rabietas

El experimentar una rabieta puede hacerte sentir como si tu niño estuviera intencionalmente tratando de sacarte de equilibrio. En realidad, los pequeños no son tan calculadores como piensas. Las rabietas generalmente son un signo de frustración cuando un pequeño no puede lograr una meta como atar sus zapatos, atrapar una pelota u otras tareas que le ayudarán a saciar su deseo de independencia. Aunque enojarse y frustrarse es normal para un pequeño, no significa que dicho comportamiento debe ser perdonado o ignorado. Los padres deben enseñar y continuamente recordar a un niño propenso a los ataques la diferencia entre el comportamiento apropiado y el inapropiado, explica MedlinePlus, un sitio web publicado por el National Institutes of Health. Un niño que siente que vale la pena es más probable que se comporte de una forma que valga la pena. Tu niño en crecimiento puede sentir que andando por el buen camino continuará sintiéndose bien consigo mismo.

Empezar con el pie derecho

Los primeros años de vida son el momento perfecto para empezar a inculcar valores moralmente rectos que se espera se queden con tu hijo a largo plazo y evitar que se incline a ser desobediente mientras crece. Modelar la forma en la que quieres que actúe tu pequeño, tomando nota y premiándolo cuando se comporta bien, le animarás a aceptar y a seguir reglas. A medida que tu hijo crezca, su familiaridad con las reglas y las expectativas del hogar bien establecidas harán que el autocontrol se presente más fácilmente en su comportamiento.

Razonamiento y disciplina

Razonar con los pequeños puede ser más fácil de decir que de hacer ya que no tienen concepto de lógica y tienen un autocontrol limitado. Algunas veces un breve tiempo de castigo de uno o dos minutos puede ser tu mejor opción cuando tu pequeño esté fuera de control, explica HealthyChildren.org, un sitio web publicado por la American Academy of Pediatrics. Al final, tu hijo necesita una guía amorosa para darse cuenta de cómo hacer frente a los sentimientos fuertes y las emociones mientras crece y se desarrolla. Los tiempos de castigo y las consecuencias pueden ser formas efectivas de disciplinar a tu pequeño mientras crece. Debes recordar que la consistencia es crítica cuando se trata de mantener tu credibilidad. Por ejemplo, si le adviertes a tu niño en edad escolar que no podrá dormir en casa de sus amigos si no se comporta, asegúrate de cumplirlo.

Expectativas

Probablemente has escuchado la frase de que la gente es tan feliz como decide serlo. De igual forma un pequeño es tan obediente como esperas que sea o tan desafiante como lo permites. Los padres de hijos de buen comportamiento dicen que sus hijos siguen las reglas "porque esperamos que lo hagan", señala el sitio web AskDr.Sear.com. Los niños que se sienten bien acerca de sí mismos son más fáciles de disciplinar. Por ejemplo, si tu pequeño se frustra por que su torre de tres bloques sigue cayendo, siéntate junto a él y di "estoy muy orgulloso de ti, ya casi lo logras. Vamos a poner dos bloques y trabajemos en el tercero". Fomentar la confianza de tu pequeño en sí mismo puede alentarlo a comportarse bien ahora y en el futuro. La mente de un niño en crecimiento es como una videocámara que va grabando y archivando sus experiencias. Como padre, es importante proveer experiencias positivas para que tu pequeño las absorba para referencias futuras.

Perspectiva

En general, ganar el control sobre las emociones poderosas y abrumadoras ocurre cuando las habilidades de enfrentamiento de tu pequeño mejoran naturalmente, cerca de los 3 años. Cuando el preescolar aparece en el horizonte, un niño generalmente tiene más experiencia al tomar turnos con compañeros de juego, siguiendo reglas y lidiando con la decepción sin actuar como si su mundo estuviera llegando a su fin.

Más galerías de fotos



Escrito por karen hellesvig-gaskell | Traducido por esther guerrero