Los peligros de trotar

Trotar es un punto medio entre caminar y correr. Según la Mayo Clinic, trotar a cinco millas por hora quema alrededor de 584 calorías, mientras que correr a ocho millas por hora quema 986 calorías y caminar a dos millas por hora quema 183 calorías. Todos los registros de calorías están basados en una persona que pesa 160 libras. No obstante, la naturaleza de alto impacto del trote expone a los participantes a los mismos riesgos para la salud que correr.

Articulaciones

El primer peligro del trote es la distensión o daño en las articulaciones. Aunque las rodillas son las articulaciones más comúnmente afectadas, el ejercicio de alto impacto también puede distender tus caderas y tobillos. Cada vez que das una zancada de trote, tu pie golpea en el piso con la fuerza de todo el peso de tu cuerpo. El paso que usas para caminar, no obstante, no expone tus articulaciones al mismo nivel de impacto que al trotar o correr. Caminar a paso ligero a menudo ofrece beneficios comparables para tu sistema cardiovascular y las salud de tus huesos y músculos.

Calzado y pies

Aunque las articulaciones como las rodillas y las caderas absorben la mayoría del impacto de la zancada del trote, tus pies también experimentan altos niveles de impacto. Trotar sobre un terreno irregular o presionarte demasiado aumenta el riesgo de un paso descoordinado, lo que puede resultar en lesiones en los tobillos y pies. El intenso movimiento repetitivo del trote también puede causar dolor superficial o sufrimiento en tus pies. Se pueden producir callos, durezas, ampollas y calambres musculares. Las posibles lesiones del pie más serias incluyen fascitis plantar, una inflamación dolorosa de las plantas y metatarsalgia, el dolor o presión en la zona anterior de la planta del pie.

Factores de riesgo

Usar el calzado inadecuado puede aumentar las probabilidades de lesiones y presión al trotar. Según un estudio de 2007 publicado en el periódico de podiatría "The Foot", el solo usar el calzado puede incrementar la probabilidad de distensiones o lesiones del pie. El estudio encuestó a individuos europeos, sothos y zulúes y encontró que las personas que usan calzado tenían la mayor incidencia de problemas en los pies. Si ya sufres de una enfermedad crónica, artritis o problemas de articulaciones, caminar es una mejor alternativa al alto impacto de trotar, según lo afirman el Centers for Disease Control and Prevention y el American College of Sports Medicine.

Factores atenuantes

Aunque trotar expone tus articulaciones a un estrés adicional, cuando se compara con caminar, un estudio del 2005 realizado en Stanford University sugiere que el ejercicio regular de alto impacto puede preparar mejor tu cuerpo para la conmoción relacionada. Los investigadores encontraron que los corredores regulares tenían el 25 por ciento menos de dolor musculoesquelético comparados con los que no corrían. El estudio incluyó sujetos de varios rangos de edades; el mayor tenía 76 años de edad.

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Escrito por danielle hill | Traducido por maria eugenia gonzalez