Peligros al tomar Ginkgo Biloba

Los suplementos elaborados a partir de hojas de ginkgo biloba son usados frecuentemente como una medicina herbaria para ayudar a conservar la memoria y la salud ocular en personas mayores y mejorar la circulación, particularmente en las piernas. Ginkgo no ha sido aprobada por la U.S. Food and Drug Administration (FDA) para tratar ninguna condición médica, y los estudios clínicos indican serios cuestionamientos con algunos de los efectos secundarios y problemas potenciales. Platica con tu médico acerca de los riesgos y beneficios de ginkgo antes de tomarlo.

Sangrado interno


La herbolaria china ha usado ginkgo biloba desde hace muchos años.

El ginkgo puede ayudar a mejorar la circulación en algunas personas debido a su capacidad para aligerar la sangre. Es debido a este mecanismo que el suplemento puede causar sangrado interno, particularmente en ojo y cerebro. No tomes ginkgo si estás tomando otros adelgazantes sanguíneos. El University of Maryland Medical Center recomienda dejar de tomar ginkgo por lo menos 36 horas antes de cirugía y procedimientos dentales para minimizar el riesgo de sangrado excesivo.

Riesgo de derrame cerebral


Las personas mayores a 84 años deberían reconsiderar ingerir suplementos de ginkgo si tienen factores de riesgo como hipertensión.

El ginkgo puede aumentar el riesgo de derrame cerebral, particularmente en personas mayores. Un estudio publicado en "Neurology" en 2008 se enfocó en el uso de ginkgo para retrasar el deterioro cognoscitivo en participantes de 85 años y mayores. El estudio con 42 meses de duración encontró que siete participantes en el grupo que recibieron gingko biloba sufrieron un derrame cerebral o ataque isquémico transitorio, comparados con cero en el grupo placebo. Mientras que los resultados del estudio no prueban que los suplementos de ginkgo aumentan el riesgo de derrame, es prudente tomar esta información en consideración, particularmente si tienes más de 84 años o si tienes otros factores de riesgo de derrame, como hipertensión o enfermedad cardíaca.

Cáncer de hígado y tiroides


Los resultados de estudios en roedores que recibieron ginkgo no fueron alentadores.

Un reporte emitido en 2013 por el National Toxicology Program encontró que el extracto de gingko aumentó el riesgo de cáncer de hígado y tiroides en roedores de laboratorio. Durante el período de tres meses del estudio, las ratas de ambos sexos y los ratones machos que recibieron gingko biloba tuvieron mayores tasas de cáncer de tiroides, y los ratones de ambos sexos tuvieron mayores tasas de cáncer de hígado después de tomar gingko. Se desconoce si estos riesgos de cáncer se dan en humanos, pero es algo a considerar si estás pensando en empezar a tomar suplementos de ginkgo.

Interacciones con medicamentos


La aspirina es un adelgazante sanguíneo.

No ingieras ginkgo con otros medicamentos que aumentan el riesgo de sangrado, como los adelgazantes sanguíneos, aspirina e ibuprofeno. El ginkgo puede bajar niveles de azúcar e insulina en la sangre, así que platica con tu doctor acerca de la seguridad del suplemento si eres diabético o tomas medicamentos para bajar tu nivel de glucosa sanguínea. Tomar ginkgo con antidepresivos clasificados como inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (SSRI en inglés), aumenta tu riesgo de síndrome de serotonina. No ingieras gingko en combinación con alprazolam contra la ansiedad, ya que puede disminuir la efectividad del medicamento.

Envenenamiento y reacciones alérgicas

Los suplementos comerciales de gingko biloba están elaborados de un extracto de las hojas de la planta. Consumir la fruta puede producir severas reacciones alérgicas, particularmente si eres alérgico a la hiedra, roble o zumaque venenoso, cáscara de mango o aceite de cáscara de anacardo, advierte MedlinePlus. Las semillas son especialmente peligrosas y pueden causar convulsiones, dificultad para respirar y aún la muerte. Si decides tomar suplementos de gingko, pregunta a tu doctor o farmacéutico que recomiende una dosis y una marca con buena reputación.

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Escrito por jill lee | Traducido por iliana koster