Los peligros ocultos en las comidas infantiles

De vez en cuando, todos los padres apurados llegan hasta el restaurante de comidas rápidas para que sus hijos almuercen de manera fácil y veloz. Aunque esta parece una forma inocente de ganar tiempo cuando los niños tienen hambre, existen más peligros al acecho en esas patitas de pollo y papas fritas de lo que podrías imaginar. Estos elementos nocivos van más allá de los que son conocidos por todo el mundo, como la falta de nutrientes en la mayor parte de esos menúes infantiles, para incluir desventajas que, con toda probabilidad, nunca has considerado. Si cuentas con esta información, estarás en condiciones de realizar opciones más seguras y saludables para tus niños.

Grasas Trans


Las grasas trans están presentes en los aceites para freír.

Muchos restaurantes de comidas rápidas utilizan aceites que contienen grasas trans, para freír sus bocadillos de pollo y sus papas fritas. Algunos establecimientos usan panecillos y otros productos con cereales que se fabrican con ese tipo de grasas debido a que su vida útil es mucho más prolongada. Las grasas trans están presentes, por lo general, en las carnes rojas, tales como la carne picada que se utiliza para hacer las hamburguesas. Gregory E. Pence, autor de "Designer Food: Mutant Harvest or Breadbasket of the World?" (Comida de diseño: ¿Cosecha mutante o granero del mundo?), advierte que si un niño promedio ingiere una comida rápida al menos una vez por mes, el pequeño podría consumir más grasa trans de lo que debería. Las grasas trans elevan los niveles de colesterol del niño, lo cual lo coloca ante un incremento del riesgo de enfermedad cardíaca, una dolencia que afecta a muchos niños pequeños que consumen una dieta poco saludable.

Aditivos en los alimentos


Los aditivos presentes en muchas comidas rápidas resultan nocivos para la salud.

Los aditivos constituyen otra manera de hacer que los ingredientes para preparar comidas rápidas duren más. Por ejemplo, los nitratos y nitritos de sodio se usan con frecuencia para preservar ciertos tipos de carnes; sin embargo, no son seguros para un consumo regular, de acuerdo al Centro para la Ciencia de Interés Público (Center for Science in the Public Interest). El glutamato monosódico, o MSG (según siglas en inglés), es otro aditivo común, pero que puede causar problemas gastrointestinales en los niños. El MSG también puede interferir con el desarrollo normal del sistema nervioso, según informa la Asociación de Consumidores Orgánicos (Organic Consumers Association). Aún en pequeñas cantidades, puede afectar a los niños debido a que ellos pesan mucho menos que los adultos. Otros aditivos para tener en cuenta y estar alerta incluyen el aspartamo y los colorantes artificiales.

Ingredientes modificados de manera genética


El maíz genéticamente modificado está presente en muchos alimentos.

Muchos restaurantes dependen de alimentos modificados de manera genética, los cuales son más baratos y cuentan con una vida útil más larga que aquellos cultivados ymanufacturados de forma tradicional. De hecho, alrededor del 75 por ciento de todos los alimentos procesados, incluyendo varios de los que componen los menúes infantiles, se encuentran modificados de manera genética, de acuerdo con Niños Saludables, Mundo Saludable (Healthy Child Healthy World), una organización que busca proteger a los niños de los químicos dañinos. El maíz genéticamente modificado se introduce en las comidas rápidas tanto en la pasta de los bocadillos de pollo como a través del alimento a base de maíz que se les proporciona a las vacas productoras de carne y leche; esta última puede también contener hormonas con las que se trata a las vacas. Si bien resulta difícil evitar los alimentos modificados de manera genética en las comidas de los restaurantes, ten en cuenta que las opciones que incluyen carnes de animales alimentados a pasto, y los productos lácteos libres de hormonas serán mucho más saludables para tus niños.

Contaminación alimenticia


Controla la cocción de las hamburguesas para evitar enfermedades.

Los brotes de contaminación alimenticia, tales como los de E. coli y salmonella, pueden constituir una preocupación tanto en restaurantes de comidas rápidas como en otros establecimientos en general, de acuerdo con Pence. Si la hamburguesa del niño no está lo suficientemente cocinada, o un empleado involucrado en la preparación de los alimentos no se lava las manos en forma adecuada antes de realizar sus tareas, ese menú infantil podrá tener efectos posteriores bastante desafortunados. La contaminación de los alimentos puede provocar vómitos, diarrea, calambres abdominales, fiebre y debilidad, y conducir a la hospitalización en algunos casos. Debido a que varios restaurantes de comidas rápidas le pagan a sus empleados salarios mínimos y no llevan a cabo una supervisión suficiente, resulta fácil que la comida contaminada se deslice más allá de los controles y enferme a tu niño, según advierte Pence. Aun restaurantes tradicionales más agradables sufren brotes de contaminación de alimentos ligada a la comida contaminada y a prácticas de higiene inapropiadas. Inspeccionar la carne para asegurarse de que esté lo suficientemente cocida es un medio para reducir el riesgo de enfermedad en los niños. Consulta con el departamento de salud de tu zona para verificar si existen posibles quejas con respecto al restaurante que te interesa; y aléjate de él si las hay.

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Escrito por sara ipatenco | Traducido por sofia elvira rienti