Los peligros de una conmoción cerebral

Una conmoción cerebral puede desencadenar un dolor de cabeza severo.

Aunque a menudo las conmociones cerebrales son "subestimadas" por los atletas, estas pueden plantear peligros neurológicos graves. Los médicos definen una conmoción cerebral como una lesión cerebral inducida traumáticamente en la que no hay ninguna lesión anatómica identificable. Un golpe directo en la cabeza puede causar una conmoción cerebral, pero también lo puede hacer un golpe en el cuello o el cuerpo que da lugar a fuerzas significativas que se transmiten a la cabeza. Los síntomas de una conmoción cerebral pueden ser leves o graves, pero suelen ser temporales. Busca atención médica de inmediato si presentas un trauma en la cabeza o en el cuello.

El daño causado por una conmoción cerebral es principalmente funcional más que estructural. Después de una conmoción cerebral, el cerebro no funciona exactamente bien, a pesar de que permanece físicamente intacto. Si bien no es raro con las conmociones cerebrales, la pérdida de la conciencia no es un requisito para diagnosticar una conmoción cerebral. Sin embargo, perder el conocimiento después de sufrir una lesión traumática significa automáticamente que haz sufrido una conmoción cerebral.

Por definición, si haz sufrido una conmoción, experimentarás algún tipo de cambio neurológico. De acuerdo con un artículo publicado en la edición de diciembre de 2010 de la “Journal of Physical Medicine and Rehabilitation" (Revista de medicina física y rehabilitación), los síntomas de la conmoción cerebral pueden clasificarse en tres categorías: somáticos; como dolores de cabeza, náuseas, vómitos o problemas de equilibrio, cognitivos; como pérdida de memoria, dificultad para concentrarse o sensación de aturdimiento, y neuroconductuales; tales como el sentirse ansioso, deprimido, cansado o irritable

La gran mayoría de las conmociones cerebrales son leves, y los síntomas se resuelven dentro de los siete a 10 días en el 80 a 90 por ciento de los casos. En algunos casos, los pacientes experimentan síntomas que persisten en lo que se denomina síndrome post-conmoción. Estos síntomas persistentes pueden ser muy sutiles, pero tienden a ser más pronunciados cuando el cerebro está bajo más presión, por ejemplo, durante el ejercicio físico o durante periodos de estrés o insomnio. Con el tiempo, estos síntomas pueden pasar la factura en la vida diaria de una persona, lo que interfiere con las rutinas y el funcionamiento en el trabajo y en casa.

El síndrome del segundo impacto, o SIS (por sus siglas en Inglés), es la complicación más peligrosa de una conmoción cerebral. Esto ocurre cuando el cerebro sufre una segunda lesión, u otra conmoción cerebral, antes de que se haya curado completamente de la primera. Debido a los cambios químicos que se producen con una conmoción cerebral, el cerebro se hace especialmente vulnerable a las lesiones. Una segunda lesión, incluso un impacto relativamente menor, durante ese periodo puede resultar en la muerte súbita . Esta es la razón más importante por la que un atleta necesita curarse completamente de una conmoción cerebral antes de que pueda ser dado de alta para reanudar cualquier actividad que lo ponga en riesgo de un trauma mayor en la cabeza.

Foto: Thinkstock Images/Comstock/Getty Images

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Escrito por kerrie reed, m.d.
Traducido por vanina frickel