Pasos para hacer tratamientos faciales para el acné

El acné puede aparecer ya sea cuando tienes entre 12 y 20 años, e incluso en la madurez. Si bien es frustrante tener granos desagradables, prohibirles la entrada a tu hogar es tan fácil como hacerte un tratamiento facial contra el acné una vez por semana. Un poco de ternura y afecto dará por resultado menos granos, menos marcas rojas y un cutis más radiante. Si bien un tratamiento facial para el acné quita la suciedad, el aceite y las bacterias que producen el molesto acné, también ayuda a todos los tipos de piel a deshacerse de las células muertas de la piel, a mantenerla hidratada y a reducir la cantidad de arrugas.

Vapor para triunfar

Crea una sencilla rutina de vapor una vez por semana. El vapor limpia y abre tus poros, suaviza la piel alrededor de las pústulas y ayuda a mejorar la circulación en tu piel, que puede servir para desprender las células muertas de tu piel si ésta es seca. Hierve agua en una olla grande y agrega alguna hierba que combate el acné como el aceite de árbol de té, manzanilla, té verde y lavanda. Apaga el fuego, coloca tu cabeza a unas 12 pulgadas de distancia de la olla y cubre tu cabeza con una toalla, creando una tienda que atrape el vapor. Permanece allí durante 10 minutos. Si tu piel propensa al acné también está envejeciendo, agrega un poco de agua de rosas a la mezcla. La vitamina C ayudará a hidratar y calmar la piel.

Haz una máscara

Una máscara es imperativa para la piel propensa al acné. No sólo absorbe el aceite y desecha las impurezas, sino que también tiene propiedades antiinflamatorias que calman todo tipo de piel. Mezcla 2 cucharadas de leche al 2 por ciento, 2 cucharadas de miel, 1 cucharada de yogur natural y un poco de agua tibia en una fuente pequeña. Vierte parte de la mezcla en tus dedos y hazte masajes suaves en tu rostro. Deja que la máscara actúe durante 10 minutos y luego lávala bien con agua tibia. La leche actúa como un exfoliante suave de comedones y piel muerta, mientras que el yogur ayuda a combatir las arrugas en los rostros maduros. Las propiedades antifungales y antibacterianas de la miel desechan las impurezas, reducen el enrojecimiento y calman las inflamaciones producidas por el acné.

Limpiar y purificar

Después de aplicar la máscara, lava tu rostro con un producto de limpieza preparado especialmente para tu tipo de piel propensa al acné. Si tienes piel grasa, elige un producto libre de aceite que contenga peróxido de benzoílo, azufre y ácidos salicílico y alfahidróxi. Si los granos acosan tu piel seca, elige un producto de limpieza que combata el acné con retinol, un producto que limpia los poros y ayuda a reducir las arrugas en la piel sensible. Elige un producto suave sin gránulos abrasivos para la piel normal. Enjuaga el producto de limpieza con agua tibia y seca tu rostro con golpecitos con una toalla limpia. Termina embebiendo una mota de algodón con algún tónico de aceite de árbol del té que mata las bacterias pasándolo por todo tu rostro. Si tienes piel normal o seca, encuentra un tónico que contenga pepino, que calma el enrojecimiento y la irritación.

Repone la humedad

Para ayudar a terminar con tu acné, podrías usar medicaciones de venta libre o recetada que contengan ingredientes abrasivos como el peróxido de benzoílo y diferentes tipos de ácidos. Debido a esto, es fundamental que tu tratamiento facial incluya un humectante hidratante. Prepara un humectante con 1/4 de aguacate, 3 cucharadas de crema fresca y 1 cucharada de miel. Haz un puré con estos ingredientes en la licuadora hasta que se forme una loción. Aplícala en todo tu rostro, espera 15 minutos y enjuaga con agua tibia. El aguacate ayuda a que la piel retenga su humedad y luzca y se sienta tersa, mientras que los antioxidantes de la miel refuerzan tu cutis. Luego de haber lavado la mezcla de aguacate, seca tu piel con golpecitos y aplica un humectante sin aceites que esté formulado para tu tipo de piel.

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Escrito por lisa finn | Traducido por irene cudich