Cómo tener paciencia al disciplinar a los niños pequeños

Escrito por stacy zogheib | Traducido por enrique pereira vivas
Mantén tu voz tranquila al hablar con un niño enojado.

La edad de la niñez es un momento en que los más pequeños están desarrollando su independencia y aprendiendo cómo funciona el mundo. Esto es lo que hace que esta edad sea a la vez divertida y desafiante. Por supuesto, cada vez que un niño grita, "No" un padre siente en algún lugar que su presión arterial aumenta un poco. Tener paciencia con tu niño es importante en este momento de los límites de crecimiento y de las pruebas; ser paciente hará que esta edad sea más fácil y más agradable para los dos.

Recuérdale a tu hijo de lo que esperas antes de que él se moleste. Dile lo que quieres que haga, no lo que quieres que no haga. Por ejemplo, di "Ven aquí y siéntate" en lugar de "Deja de correr". Si él sigue estas instrucciones, sonríele y dale las gracias por escuchar. Mantén tu voz tranquila y uniforme cuando hables.

Dale a tu hijo opciones cuando sea posible. Utiliza frases cortas y directas y anímalo a puntar o a pedir lo que quiere.

Ofrécele a tu hijo una oportunidad de calmarse si se pone molesto o sigue gritando. Esto puede ser un "tiempo de espera" en la que se retire de una situación, o un "tiempo" en el que se mantenga cerca de ti.

Usa un temporizador para el tiempo de espera y coloca un minuto por cada año de edad del niño. Durante su tiempo en o tiempo de espera, respira hondo y cálmate tú también.

Invita a tu hijo de vuelta a la situación y mantén las mismas expectativas de comportamiento cuando el tiempo programado en el temporizador expire. Puedes darte un tiempo de espera, si lo necesitas, excusándote de la situación durante unos minutos una vez que tu hijo está seguro y tranquilo.

Consejo

Recuerda que mientras más enojado tu niño esté, más tranquilo debes tratar de estar. Respira profundamente, repite una palabra o frase calmante y cuenta hasta 10. Cuanto más practiques para estar calmado, más paciente te sentirás.

No dudes en darte un tiempo de espera o salir de una situación para calmarte.

Advertencias

Si te sientes lo suficientemente enojado como para hacerle daño a tu hijo, ponlo en un lugar seguro y aléjate de la situación hasta que se haya enfriado. Las clases de consejería o para padres pueden ayudarte a aprender nuevas herramientas para hacer frente a la ira y a las rabietas de tu niño.