Orina oscura y pérdida de peso

Orina oscura y pérdida de peso que ocurren a la vez son síntomas que no debes ignorar; ambos indican condiciones médicas serias, que generalmente incluyen el hígado y los riñones. La orina normal es de color amarillo pajizo, y los doctores generalmente avisan que debes consultar a un médico si experimentas la decoloración de la orina, especialmente si continúa por más de uno o dos días o sucede repetidamente. La pérdida de peso inexplicable es también un motivo para visitar al doctor.

Condiciones inofensivas

Si es posible que haya una razón inocua para la orina negra y la pérdida de peso. Algunas medicaciones y alimentos, incluyendo las remolachas (beets), moras (blackberries) y colorantes de las comidas, pueden descolorar la orina. La pérdida de peso puede ser simplemente el resultado de estar más activo o de acortar calorías. Pero a menos de que estés seguro que puedes explicar los síntomas de esta manera, debes ver a tu doctor.

Hepatitis A

La orina oscura y la pérdida del apetito que lleva a la pérdida de peso (junto con dolores de cabeza, náusea, fatiga, dolores corporales e ictericia o color amarillento) son síntomas de hepatitis A, una infección altamente contagiosa del hígado. Estos síntomas generalmente aparecen cerca de un mes después dela infección. Puedes contraer hepatitis A al beber agua contaminada o al comer alimentos que fueron preparados por un cocinero infectado con la enfermedad; también puedes contraerla de mariscos recogidos en aguas contaminadas. Además, puedes contraer hepatitis A al tener sexo o contacto cercano con alguien que está infectado. Aunque no hay un tratamiento para la hepatitis A, la mayoría de las personas se recuperan completamente por sí solas.

Hepatitis B

La hepatitis B tiene síntomas similares a la hepatitis A. Es transmitida por el contacto sexual y por compartir agujas. Los trabajadores de la salud pueden infectarse por pinchazos accidentales de agujas. Además, la enfermedad puede ser transmitida durante el nacimiento de los niños de madres a hijos. En la forma aguda de la hepatitis B, más común en adultos, el cuerpo generalmente limpia el virus a los 6 meses, llevando a una recuperación completa. La forma crónica es más común en bebés y niños, pero a menudo los síntomas no están presentes. Pueden salir a la superficie décadas más tarde. La hepatitis B crónica puede causar cirrosis, cáncer de hígado, fallas del hígado y una infección con hepatitis D, otra forma del virus de la hepatitis. Los doctores tratan la forma crónica de la hepatitis con medicaciones antivirales.

Hepatitis C

La hepatitis C tiene síntomas similares a la hepatitis A y B pero también causa heces pálidas o color arcilla. Puede contagiarse por el contacto sexual, compartiendo agujas, haciéndose un tatuaje con una aguja contaminada o compartiendo artículos personales con una persona infectada. También puede transmitirse de madre a hijo. El University of Maryland Medical Center afirma que la mayoría de las personas con hepatitis C desarrollan la forma crónica de la enfermedad, que puede ser asintomática hasta que se desarrolla la cirrosis o la cicatrización del hígado. Los doctores pueden tratar la hepatitis crónica con una combinación de interferón alfa y ribaviri.

Enfermedad crónica del riñón

La orina oscura y la pérdida de peso pueden ser signos de la enfermedad crónica del riñón. Puedes notar cambios en tus hábitos urinarios, como orinar menos de lo usual, y la orina se ve espumosa o burbujeante. También puedes experimentar edemas, o hinchazón de tus piernas, rostro, manos, pies, y también fatiga, piel picosa, náuseas, pérdida del apetito y un sabor desagradable o metálico y amargo en tu boca. La enfermedad del riñón puede ir de leve a severa y en algunos casos requiere diálisis.

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Escrito por carol sarao | Traducido por nuria banus