¿Puede el nivel bajo de azúcar causar mala conducta en los niños?

El mal comportamiento en los niños tiene una variedad de causas, aunque los factores dietéticos pueden desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba tradicionalmente. Además de las alergias alimentarias y reacciones negativas a los aditivos alimenticios, los niveles de azúcar en la sangre pueden tener un impacto dramático en el estado de ánimo y el comportamiento. El bajo nivel de azúcar en la sangre puede ser causado por no comer suficientes alimentos o por comer demasiada azúcar a la vez, lo que desencadena la secreción inadecuada de insulina de la glándula del páncreas. Consulta con tu médico acerca de cómo los factores dietéticos pueden afectar el comportamiento de los niños.

Bajo nivel de azúcar en la sangre

El bajo nivel de azúcar en la sangre, o hipoglucemia, es una condición relativamente común en los niños que por lo general es provocada por saltarse las comidas, aunque los atracones de alimentos ricos en azúcar y carbohidratos con el tiempo pueden tener el mismo resultado, de acuerdo con el libro "Human Metabolism". Los tejidos del cuerpo, en especial del cerebro, necesitan glucosa para funcionar de forma correcta. Saltarse las comidas hace que los niveles de glucosa en la sangre caigan porque no hay comida para digerir y absorber. Por otro lado, consumir golosinas azucaradas o carbohidratos metabolizados con facilidad, como la pasta y el pan blanco, desencadenan una gran liberación anormal de insulina por parte del páncreas, lo cual transporta rápidamente toda la glucosa hacia las células. El resultado es un "bajón de azúcar", el cual es un repentino estallido de energía seguido de diversos síntomas debido a la hipoglucemia.

El cerebro y la glucosa

La glucosa es un azúcar simple que todos los carbohidratos digeribles metabolizan. Se absorbe en el torrente sanguíneo y circula por todo el cuerpo. Las células utilizan la glucosa para construir moléculas de energía llamadas ATP, las cuales pueden utilizarse de inmediato o almacenarse para su uso futuro. Algunas células pueden utilizar formas alternativas de energía, pero el cerebro se basa casi exclusivamente en la glucosa como combustible. En consecuencia, el cerebro es muy sensible a las fluctuaciones de glucosa en la sangre y se altera rápidamente por la hipoglucemia, según señala el libro "Human Biochemistry". Las disfunción cerebral que se manifiesta como cambios en el estado de ánimo, el comportamiento y la cognición, es la primera secuela del bajo nivel de azúcar en la sangre .

Señales tempranas de advertencia

Al disminuir el azúcar en la sangre, hay señales de advertencia antes de un estado de hipoglucemia. Tu hijo puede experimentar hambre, debilidad, fatiga, mareos, dolor de cabeza, temblores u otras sensaciones extrañas, a pesar de que puede no saber comunicado los cambios. Tu hijo también puede llegar ponerse pálido y sudoroso aumentando el pulso, de acuerdo con "Harrison's Principles of Internal Medicine". Estos signos de advertencia pueden resolverse fácilmente dándole a tu hijo algo que pueda digerir fácilmente, como jugo de naranja, jugo de manzana, miel o una pieza de pan.

Síntomas avanzados en la conducta

A medida que se desarrolla la hipoglucemia y el cerebro no recibe suficiente glucosa, el comportamiento de tu hijo puede deteriorarse rápidamente. Puede tornarse irritable, de mal humor, deprimirse, perder la concentración, estar con sueño de repente o llorar fácilmente. Si tu hijo recibe grandes cantidades de caramelos o alimentos ricos en carbohidratos en lugar de saltarse una comida, entonces estos síntomas pueden ocurrir después de unos 30 minutos más o menos de hiperactividad, agresividad y gritos o de hacer ruido.

Recomendaciones

Aunque cada niño reacciona de forma particular a los niveles bajos de azúcar en la sangre, tienden a tener síntomas similares cada vez que experimentan hipoglucemia. En consecuencia, los padres reconocen rápidamente cuando sus hijos tienen niveles bajos de azúcar en la sangre. Para reducir el riesgo de hipoglucemia, asegúrate de que tu hijo come comidas regulares que contienen proteínas magras, granos enteros y un montón de verduras frescas. Las frutas frescas pueden utilizarse con moderación como merienda. Evita accidentes de azúcar escogiendo leche o agua en lugar de gaseosas o jugos endulzados a base de concentrado.

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Escrito por sirah dubois | Traducido por mary gomez