Niños con tubos auditivos y la natación

A pesar de que los tubos auditivos (o tubos de timpanostomía) reducen el riesgo de infección en el oído en circunstancias generales, un niño que tenga colocados tubos auditivos se enfrenta a un mayor riesgo de infección si va a nadar. Los tubos auditivos permiten que el agua entre en el oído medio con mayor facilidad, lo que podría hacer que tu hijo tenga graves molestias y dolor, especialmente si se inicia una infección.

Tubos auditivos

Los tubos auditivos (o tubos de ventilación) son tubos que se implantan quirúrgicamente y que son colocados a través del tímpano permitiendo una circulación de aire adecuada. Los médicos suelen recomendar tubos auditivos para los niños que tienen infecciones del oído frecuentes o líquido detrás del tímpano, lo que provoca la pérdida de la audición. Según el Virginia Commonwealth University Medical Center, los tubos suelen permanecer en el oído durante 12 a 18 meses. Si los tubos auditivos no migran naturalmente hacia afuera de la oreja después de este punto, el médico puede optar por eliminarlos quirúrgicamente.

Peligros de la natación

Si tu niño tiene colocados tubos auditivos, habla con tu médico antes de que le permitas nadar. Si tu médico le permite nadar a tu hijo, debes evitar en lo posible que bucee o que sumerja la cabeza bajo el agua. El agua puede desalojar los tubos auditivos, especialmente si su hijo hace inmersiones profundas donde la presión del agua es mayor. El College of Medicine at the University of Florida advierte que sólo se debe permitir que tu hijo nade en albercas con agua limpia y clorada, y evitar el agua sin cloro que se encuentra en los manantiales, los lagos y los océanos. Las bacterias que se encuentran en agua sin cloro ponen a tu hijo en un mayor riesgo de desarrollar una infección.

Reducir el riesgo de infección

Los tapones o tapas para natación pueden ayudar a reducir el riesgo de que el agua y las bacterias entran en el oído durante la natación. La mayoría de los tapones para oídos de las farmacias trabajan con eficacia, pero muchos audiólogos también ofrecen tapones para los oídos que se ajustan en forma personalizada para niños con tubos auditivos. Si tu hijo tiene agua atrapada en el oído después de nadar, drénala. Recuéstalo sobre el lado del oído que tiene el agua adentro durante 10 a 15 minutos. Jay Hoecker, MD, de la Clínica Mayo, también recomienda secar los oídos de tu hijo con un secador de pelo a temperatura baja después de que salga de la piscina.

Otitis externa

La otitis externa se produce cuando las bacterias entran en el canal del oído a través de la humedad. El agua que contiene a las bacterias antes de entrar en el oído puede causar una infección, así como el agua que reúne y reproduce a las bacterias que se encuentra en el oído sin drenar. Steven P. Cook, MD, KidsHealth, dice que los niños con tubos auditivos colocados no pueden utilizar gotas con alcohol para oídos de libre venta para ayudarles a secar los oídos, ya que los pone en mayor riesgo de infección si el agua se aloja. Si tu niño tiene tubos auditivos y le da una infección después de nadar, comunícate inmediatamente con tu médico. El médico probablemente te recetará antibióticos orales o en gotas para el oído.

Más galerías de fotos



Escrito por caitlynn lowe | Traducido por francisco roca