Los niños y la mentira compulsiva

Como los adultos, los niños a menudo mienten por muchas razones, o por ninguna razón en absoluto. La mentira habitual problemática -en la que un niño miente por reflejo- se conoce como mentira patológica o mentira compulsiva. Si este comportamiento continúa hasta la edad adulta, puede causar problemas significativos para la vida personal y social de tu hijo. La mentira compulsiva puede indicar una enfermedad subyacente o puede ser un hábito aprendido. Consulta a tu médico para obtener asesoría médica específica sobre el desarrollo y el comportamiento de tu hijo.

Miedo al castigo

Personas de todas las edades a menudo mienten por miedo al castigo, según el enfermero certificado por la junta psiquiátrica y de salud mental, Derek Wood. Los niños pueden mentir para encubrir un incidente específico de fechoría, con la esperanza de evitar el castigo por este incidente; esas instancias particulares de mentira no constituyen una mentira compulsiva. Sin embargo, si un niño vive en un ambiente donde siente que hay una constante amenaza de castigo -por ejemplo, si un padre o cuidador tiende al maltrato físico o rápidamente pierde su paciencia- puede mentir compulsivamente para evitar el castigo severo.

Razones para mentir compulsivamente

Hay tantas razones para mentir compulsivamente, así como mentirosos compulsivos. Sin embargo, ciertas tendencias generales son comunes entre los niños y adultos que mienten habitualmente. Tu hijo puede desarrollar el hábito de la mentira como una forma de llamar la atención; esto a menudo comienza con la exageración y mentiras piadosas, que pueden convertirse en parte de la personalidad del niño. La baja autoestima también puede contribuir al hábito de la mentira, como un niño que inventa historias para que sentirse más interesante, apreciado o digno.

Diagnósticos psiquiátricos

La mentira compulsiva se asocia con ciertos diagnósticos psiquiátricos. En niños, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), con frecuencia se asocia con la impulsividad y esto frecuentemente incluye la mentira compulsiva. La mentira habitual es también a menudo asociada con el trastorno bipolar, el trastorno de la personalidad antisocial y el trastorno de conducta. Las dos últimas condiciones se manifiestan típicamente por primera vez durante la adolescencia. En cada caso, la mentira compulsiva puede convertirse en un círculo vicioso en el que el niño miente más, en respuesta a ser descubierto en una mentira específica.

Realidad e imaginación

Los niños menores de cinco o seis años pueden tener un entendimiento inconsistente sobre la distinción entre la realidad y la fantasía o imaginación. En los niños pequeños, lo que parece ser una mentira compulsiva, puede ser en realidad una vívida imaginación. Los niños pequeños, por ejemplo, no pueden entender la diferencia entre un escenario fantaseado y la realidad. Los padres también pueden malinterpretar la falta de desarrollo de la memoria de los niños en edad preescolar, como una mentira. Por ejemplo, si un niño niega haber hecho algo que su maestro dice que sí ha hecho, el niño puede simplemente no recordarlo.

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Escrito por jae allen | Traducido por maría echenique