Niños jugando con fuego: responsabilidades de los padres

Entre los años 2005 y 2009, hubieron aproximadamente 56.300 incendios cada año a causa de niños, según la Asociación Nacional de Protección Contra Incendios. A pesar de la curiosidad por el fuego común en los niños, la voluntad de crear incendios es un comportamiento anormal y puede conducir a la pérdida de la propiedad, lesiones graves y la muerte. Los niños que provocan incendios a menudo tienen antecedentes de abuso emocional, físico o sexual, provienen de hogares con problemas, o buscan la emoción o la atención. Causar incendios también podría ser su manera de exteriorizar emociones, como la ira, la ansiedad o el miedo. La responsabilidad de los padres son la educación, la prevención y canalizarlos a un tratamiento profesional, cuando sea necesario.

Prevención

En muchos hogares, los fósforos y encendedores están en muchos lugares, incluyendo cajones de la cocina, mesas y guardados en el bolsillo interior del abrigo y carteras. Para evitar la tentación a tu hijo, debes deshacerte de las cantidades excesivas de fósforos y encendedores. Mantén sólo los que necesitas y almacénalos fuera del alcance de tu hijo como en un armario o un cajón con llave. Si mantienes los líquidos inflamables en el hogar tales como líquido para encender carbón en el garaje u otro lugar bajo llave. Todas las habitaciones deben tener detectores de humo, incluyendo el dormitorio de tu hijo. Mantén al menos un extintor en cada piso.

Educación

Muchos niños no entienden completamente los peligros de un incendio. En lugar de utilizar el miedo para asustar a tu hijo a no jugar con fósforos, enseñale a respetar al fuego, recomienda la Dirección de Servicios de Emergencia del Ejército de EE.UU.. El estrés que crea el fuego es una herramienta utilizada por los adultos responsables para cocinar alimentos y mantener hogares cálidos - nunca es un juguete para que los niños jueguen. Para ayudar aún más a darse cuenta del peligro, explica a pequeños que los incendios pueden propagarse rápidamente y causar quemaduras graves, destruir viviendas y la muerte. Prohíbele que toque los cerillos o encendedores y si encuentra alguno, dile que debe llevarlo inmediatamente contigo. Cuando lo hace, siempre dile gracias y haz algo para que se sienta alagado.

Ser un modelo a seguir

Los niños imitan el comportamiento de sus padres. Si tu fumas, tu hijo podría parecerle divertido, especialmente la parte de "encenderlo". Podría creer que los fósforos y encendedores son juguetes y no pueden esperar para poner sus manos sobre ellos. Da un buen ejemplo con la aplicación de una norma de no fumar en tu casa. Supervisa a tu hijo cuando los invitados hayan terminado. Puede tratar de buscar dentro de los monederos y bolsillos de abrigos para encontrar cerillos. Aunque las velas pueden ser atractivas, no las utilices cerca de tu hijo.

Busca ayuda profesional

No descartes que la atracción de tu hijo por el fuego sea sólo una fase pasajera en su crecimiento. Si continúa encendiendo fuego, es importante buscar tratamiento inmediato con un psiquiatra, psicólogo o consejero. La intervención temprana puede ayudar a prevenir futuras tragedias, según el Instituto Burn. Llama al departamento de bomberos y pregunta si ofrecen programas de orientación para los niños. Si no es así, puede ser que sepan de un centro de tratamiento o por lo menos sean capaces de tener una conversación con tu hijo. Comunícate con el Programa Incendiarios Juveniles del Instituto Burn - trabajan con los niños para proporcionar información sobre la prevención de incendios, asesoramiento y educación.

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Escrito por liza blau | Traducido por sandra magali chávez esqueda