Cómo hacer que los niños dejen de morder el interior de sus bocas

Muchos niños, como los adultos, tienen hábitos nerviosos que pueden causar daño físico. Las mordidas deliberadas en las mejillas o en la lengua pueden estar en esta categorías. Puede haber una causa física para esto o simplemente puede ser un hábito nervioso. En algunos casos, los niños muerden el interior de sus bocas de manera accidental. En estos casos, un cambio en los hábitos alimenticios puede ayudar. Algunos niños, como algunos adultos, son propensos a tener hábitos nerviosos que pueden aparecer por corto tiempo y después desaparecer, mientras otros hábitos toman su lugar.

Causas

El morder deliberadamente la mejilla requiere técnicas diferentes de las mordeduras por accidente. Si parece que tu hijo hace movimientos con su boca como si masticara, aún cuando no está comiendo ó si tiene un pequeño sangrado dentro de la boca, puede estar mordiéndose deliberadamente. Si grita cuando muerde su mejilla y sucede de manera no frecuente, probablemente es accidental. Si es deliberado, regañar, castigar ó burlarte del hábito no lo quitará y puede empeorarlo.

Causas físicas

En algunos casos, los dientes desalineados pueden ocasionar un hábito en el que se muerda la mejilla. Los dientes que no están bien alineados no cierran bien. Tu cerebro buscará algo para rellenar el espacio y puede tomar el morder las mejillas como una manera de "llenar" el área faltante, según explica el odontólogo Thomas Connelly. Con el tiempo, el morder las mejillas se vuelve un hábito. Examina la condición dental general de tu hijo y su mordida si se muerde deliberadamente; el dentista puede encontrar una causa física que se puede corregir antes de que se vuelva un hábito permanente.

Hábitos nerviosos

Los niños generalmente desarrollan hábitos nerviosos que desaparecen con el tiempo; hasta un 25 por ciento de los niños entre los 3 y los 6 años se chupan los pulgares mientras el 23 por ciento muerde sus uñas, de acuerdo a un estudio de la Universidad de Maryland en Baltimore publicado en Julio de 1998 en el "Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry." Muchos disminuyen con la edad y empeoran con la tensión. Lo mejor que puedes hacer con los nuevos hábitos nerviosos observados es ignorarlos, ya que la mayoría desaparecen por sí solos. Si persisten, asegúrate que nada está molestando a tu hijo y espera. A veces, sustituir otro hábito, mascar chicle o aplicar brillo labial o bálsamo pueden romper el hábito o ayudar a que tu hijo sea consciente de lo que está haciendo. Si un hábito no desaparece por sí solo o está causando daño físico, visita a un psiquiatra que puede ayudarte a tratar con los síntomas, sugiere Deborah Pearson, profesor asociado de psiquiatría en The University of Texas Medical School (Universidad de Medicina de Texas) en Houston.

Mordida accidental

Los niños que comen muy rápido o beben o hablan al mismo tiempo pueden morder accidentalmente sus mejillas o lenguajes frecuentemente. En esos casos, recordarle a tu hijo que vaya más despacio y que pare de hablar mientras mastica ó pasa la comida puede ayudar a prevenir mordidas accidentales.

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Escrito por sharon perkins | Traducido por esteban arenas