Cuando un niño se niega a quedarse en la guardería

No todos los niños se van alegres a la guardería para un día de juego y aprendizaje. Algunos simplemente no quieren quedarse allí, se ponen pegajosos o lloran cada vez que los dejas. Aunque es tentador intentar culpar a los cuidadores por esto, cualquier tipo de problema puede hacer que sea difícil para tu niño decir adiós. Excluye otros factores antes de culpar a otros. Puede ser simplemente la ansiedad de la separación de tu tipo de jardín (y completamente normal).

Razones comunes

La ansiedad por la separación es común en los niños, particularmente entre las edades de 18 meses y 3 años, según la psiquiatra Carol E. Watkind, escritora para Northern County Psychiatric Associates. La ansiedad por la separación puede no siempre tener un disparador, pero se se origina en la necesidad del niño de estar contigo todo el tiempo. Por supuesto, tu hijo también puede odiar la guardería por experiencias que ha tenido allí con otro niño o porque no le gusta una de las maestras o cuidadoras. Tu trabajo será discernir por qué tu hijo no quiere quedarse allí y buscar una solución.

Factores

La edad de tu hijo puede hacerlo propenso a la ansiedad por la separación y su disgusto por la guardería, pero también podría tener que ver con los cambios que has experimentado. La ansiedad por la separación a menudo está exacerbada por la inestabilidad, como mudarse a una nueva casa, la llegada de un nuevo hermano o incluso cambios en la rutina regular. Antes de hablar con los cuidadores de la guardería sobre tu hijo, piensa si tu familia ha hecho algún cambio reciente y quizás esperaste que tu hijo se adaptara rápidamente.

Signos de abuso y acoso

Si estás seguro de que el disgusto de tu hijo es más que sólo la ansiedad por la separación o una reacción a los cambios, podría tratarse de la atmósfera misma de la guardería. Si tu hijo antes disfrutaba de la guardería y repentinamente odia quedarse allí, podría haber habido un altercado con otro niño. Si tu hijo tiene miedo de la guardería podría haber un problema con el cuidador. Otros signos de abuso incluyen repentinos cambios en la conducta de tu hijo, aumento de la conciencia de los órganos sexuales, actitud agresiva y cambios en los hábitos del baño, según el libro "The Insider's Legal Guide to Preventing, Discovering and Acting on Claims of Daycare & Childcare Abuse" (Guía legal de información privilegiada para prevenir, descubrir y actuar sobre reclamos de abuso en guarderías y cuidados de niños).

Cómo lidiar con esto

Si tu hijo está llorando o se pone pegajoso cuando se trata de la guardería y tú sabes que no hay problemas serios que estén causando su comportamiento, sé firme pero con amor. Arrodíllate y dile a tu hijo que lo vas a extrañar y que volverás pronto. Si eso ayuda, dale el horario exacto como "Volveré justo después del almuerzo" para que tu hijo se sienta cómodo sabiendo exactamente cuándo esperarte. Si sospechas de abuso por parte de un cuidador o acoso por parte de otro niño, conversa tus preocupaciones con el cuidador. Pregúntale sobre cualquier problema posible o cae en la guardería sin anunciarte para observar y ver si puedes detectar un mal manejo o abuso. Menciona que tu hijo ya no parece disfrutar la guardería y consulta si hubo algún altercado específico. A veces deberás confiar en tus instintos y en lo que te dice tu hijo si sientes que deberías quitarlo de allí.

Más galerías de fotos



Escrito por kay ireland | Traducido por aldana avale