¿Puede un niño ser alérgico a la leche materna?

Un bebé no puede realmente ser alérgico a la leche materna de su propia madre, pero puede desarrollar una alergia o intolerancia que parece ser una alergia a la leche materna. En la mayoría de los casos, estos problemas sólo pueden ser resueltos a través de un cambio en la dieta de la madre. Sin embargo, existen pocas enfermedades raras en las que el niño no puede continuar con la lactancia debido a la dificultad para digerir parte de la leche de la madre.

Leche materna y alergenos

Un bebé puede desarrollar alergias a los componentes que pasan a través de la leche de la dieta de la madre. Una fuente común de una alergia que implica a la leche materna son los lácteos. Las proteínas de caseína en la leche y otros productos lácteos afectan del 2 al 3 por ciento de los bebés y pueden producir gases intestinales, dolor abdominal, erupciones alrededor de la boca o el ano, diarrea e irritabilidad. Otros alimentos en la dieta de la madre también pueden causar una reacción alérgica en el bebé, incluyendo los cacahuetes y la soja.

Convivir con las alergias

La solución principal para las alergias alimentarias en un bebé amamantado es eliminar los alimentos desencadenantes de la dieta de la madre. En el caso de una alergia a la proteína de la leche, esto incluye leche, queso, yogur, helado y mantequilla. Si el bebé es alérgico a la proteína de leche de vaca, los síntomas deberían desaparecer en dos a cuatro semanas después de eliminar los productos lácteos de la dieta de la madre. Es importante no dejar de amamantar a menos que sea absolutamente necesario, ya que la leche materna proporciona la mejor nutrición posible para el desarrollo de los bebés. Si estás amamantando a un bebé alérgico, es posible que puedas volver a introducir los productos lácteos a tu dieta una vez que el bebé tenga seis meses o más, ya que muchos bebés superan la alergia a la leche.

Intolerancia alimentaria

Otro problema frecuentemente confundido con una alergia a la leche materna es la intolerancia a la lactosa en el lactante. La lactosa, el azúcar de la leche, como la proteína de la leche, también pueden estar presentes en la leche materna por la dieta de la madre. En el caso de intolerancia a la lactosa, sin embargo, no hay ninguna respuesta inmune contra la sustancia nociva. En cambio, el bebé es incapaz de producir suficiente lactasa para digerir la leche correctamente. Esta condición suele ser temporal y la madre puede seguir amamantando y consumiendo productos lácteos. En casos raros, una forma hereditaria de intolerancia a la lactosa puede requerir la adición de la enzima lactasa a la leche materna extraída para que el bebé para consumirla.

Galactosemia

La galactosemia no es una verdadera alergia, pero es el único trastorno verdadero en que el bebé no puede tolerar la leche del pecho de su madre en absoluto. En la galactosemia, el hígado del bebé no puede descomponer la galactosa, otro azúcar de la leche que es también un componente de la lactosa. Los bebés con galactosemia presentan vómitos, diarrea, retraso en el desarrollo e ictericia a pocos días de nacer. Los bebés con galactosemia no pueden consumir leche de cualquier tipo y necesitan una fórmula especial libre de galactosa para sobrevivir.

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Escrito por bridget coila | Traducido por daniel cardona