¿La naturaleza de un niño afecta al entrenamiento de control de esfínteres?

Para algunos niños pequeños, el control de esfínteres es una tarea relativamente simple que solo toma unos pocos días o semanas de práctica. Para otros, es un proceso largo. Dependiendo de la personalidad, el temperamento y la mentalidad de tu hijo, podrá o no ver el control de esfínteres como una aventura gratificante. La paciencia es la clave, por lo que no te frustres o te sientas decepcionado si a tu hijo le lleva un tiempo adaptarse. Los niños se desarrollan y maduran a ritmos diferentes y tienen disposiciones únicas cuando se trata del entrenamiento para el baño.

Orientado a las metas

Algunos niños disfrutan de la competencia y se desarrollan en un ambiente orientado a las metas. Cuando se trata de esfínteres, lo toman como cualquier nueva experiencia y se enfrentan al reto de frente. Los jóvenes enfocados a las metas tienden a preferir proyectos terminados y se sienten frustrados cuando su torre de bloques se desmorona o su proyecto de pintar con los dedos no resulta del todo bien. Les gusta leer libros de principio a fin y no les gusta distracciones innecesarias. Los niños de este tipo tienen una tendencia a la conquista de los esfínteres, a menos que estén ocupados con otras tareas y se les olvide o no quieran tomarse el tiempo para ir.

Respuesta a las recompensas

La mayoría de los niños responden al refuerzo y les gusta las golosinas, los elogios verbales positivos y recompensas especiales asociados con un control de esfínteres exitoso. Algunos padres les dan a sus hijos un caramelo o una pequeña golosina saludable cada vez que van al baño o tienen una evacuación intestinal en la bacinica o en el inodoro. Otros presumen de las habilidades de su hijo para ir al baño y muestran los "resultados" a los hermanos o al otro padre o cantan canciones divertidas para celebrar los logros de los esfínteres. Los niños que tienen una personalidad que se desarrolla a partir de recompensas tienden a ser personas que quieren agradar, de manera que aprenden los principios de los esfínteres rápidamente. Según la revista "Parenting", la alabanza fortalece la autoestima, por lo que los niños suelen disfrutar de la atención que reciben cuando son elogiados por los resultados exitosos. Para algunos, el refuerzo positivo es demasiado como para dejarlo pasar.

Limpieza y comodidad

Los niños pequeños que odian sentirse sucios, que no están limpios o mojados, a menudo aprenden los principios de los esfínteres más rápido. Ya que no les gusta usar un pañal y ciertamente no quieren un desastre en el suelo o en su ropa de "niño grande", ven el orinal como un aparato bienvenido. El ir al baño en un asiento de baño es rápido, limpio y fácil, y no hay ningún pañal mojado o apestoso con el cual lidiar.

Miedo o ansiedad

Algunos niños tienen miedo de ir al baño o de usar la bacinica y no quieren correr el riesgo de caerse o resbalarse. No les gusta la presión de los padres ni de los hermanos animándoles a ir tiempo, y desarrollan sentimientos de ansiedad. Los pequeños temerosos se retiran de las situaciones de estrés, por lo que a menudo evitan el inodoro o una bacinica tanto como sea posible. La Dra. Laura Markham anima a los padres a utilizar juegos de entretenimiento, libros tontos y actividades lúdicas para reducir la ansiedad y convertir el control de esfínteres en una experiencia más agradable, como se informó en Aha!Parenting.com. Una actitud relajada sin estrés puede reducir los temores de tu hijo, ayudándolo a sentirse más cómodo y a participar en el proceso.

Más galerías de fotos



Escrito por kristine tucker | Traducido por mary gomez