Nadando cuando se está enfermo

Pese a lo refrescante que puede parecer un chapuzón en la piscina, cuando no estás en el mejor estado de salud, quizá la mejor opción sea quedarte en tierra firme. Piensa que arriesgarte a nadar tal vez sólo entorpezca tu recuperación, además de que mantenerte alejado de la piscina también evitará que otros se contagien con tu mal. Todas las enfermedades contagiosas son diferentes, por lo que debes tener la autorización de tu médico antes de que intentes nadar mientras estás enfermo.

Riesgos personales

Normalmente; cuando enfermas, estás recibiendo una señal de tu cuerpo para que vayas más despacio en tu vida cotidiana, explica el Dr. Keith Veselik, del Loyola University Health System en Medical News Today. Aunque la actividad ligera puede ser saludable e incluso recomendable cuando se padecen ciertas enfermedades, es peligroso hacer ejercicio si tienes fiebre, dolor de cuerpo, jaqueca, dolor de estómago o mareos. Incluso después de que te hayas recuperado, Veselik recomienda recobrar tu rutina con cuidado y tranquilidad.

Riesgos sociales

Nadar en una piscina pública puede poner en peligro a tus compañeros nadadores, por lo que lo ideal es mantenerte al margen de la piscina si la enfermedad que padeces es contagiosa. De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention, algunos gérmenes resistentes pueden sobrevivir durante días en el agua con cloro, una situación que puede enfermar potencialmente a otros, aún mucho después de que tú has dejado el agua. El CDC también señala que las piscinas públicas a menudo no mantienen los niveles adecuados de cloro, por lo que pueden propagar incluso las enfermedades que son provocadas por gérmenes no resistentes al cloro.

Más galerías de fotos



Escrito por nina k. | Traducido por pei pei