Cómo el músculo esquelético se adapta al entrenamiento de resistencia

Las adaptaciones o respuestas agudas del músculo esquelético al entrenamiento de resistencia ocurren durante o poco después de una sesión de ejercicio. La respuesta inmediata es la acumulación de metabolitos que producen fatiga en el músculo. Las adaptaciones crónicas, por otro lado, son los cambios que se manifiestan a largo plazo como resultado del ejercicio de resistencia. Las adaptaciones crónicas son un resultado de los cambios agudos consistentes en el músculo esquelético y persisten durante períodos de tiempo más largos.

Acumulación aguda de ácido

Una respuesta aguda o inmediata que el entrenamiento de resistencia tiene sobre el músculo esquelético es la acumulación de metabolitos que producen fatiga. El fosfato inorgánico, el amoniaco y los iones de hidrógeno (H +) son todos los subproductos del metabolismo. El H +, por ejemplo, reduce el pH del músculo cuando está presente, haciendo que el entorno sea más ácido, lo que se conoce comúnmente como ácido láctico. Esto se manifiesta en el entrenamiento como una sensación de ardor que conduce a la fatiga muscular.

Agotamiento agudo de la energía

El agotamiento de la energía es otra respuesta al entrenamiento de resistencia. El fosfato de creatina (CP) y el glucógeno son sustratos energéticos que ayudan a proporcionar energía inmediata a los músculos en funcionamiento. Esencialmente, el trifosfato de adenosina (ATP) es la fuente inmediata de energía para la contracción muscular. Sin embargo, debido a que sólo se puede almacenar en pequeñas cantidades, el agotamiento de la energía se produce rápidamente. Por lo tanto, el ATP necesita ser restaurado rápidamente y con frecuencia. El CP se descompone en moléculas separadas de creatina y el fosfato se utiliza para crear más ATP para la contracción muscular. Pero, con el entrenamiento continuo, los niveles de CP y de glucógeno disminuyen. La reposición de glucógeno podría tardar de varias horas hasta varios días.

Respuesta crónica

La hipertrofia muscular, o crecimiento, es la adaptación crónica primaria al entrenamiento de resistencia. La hipertrofia es el aumento en el área de sección transversal de las fibras musculares. Al igual que la red de fibras que se encuentra en las sillas de jardín o piscina, el entrecruzamiento de las fibras en el músculo esquelético aumenta su fuerza y su ​​capacidad de potencia. El entrenamiento de resistencia aumenta la síntesis de proteínas, o crecimiento, dentro de las fibras musculares. El entrenamiento a largo plazo resulta en una mayor disponibilidad de fosfato de creatina en el músculo, reduciendo o retrasando la aparición de la fatiga durante una sesión de ejercicio.

Tipos de fibras musculares

El músculo esquelético se puede dividir en dos tipos: fibras musculares de contracción lenta, o de tipo I, y de contracción rápida, o tipo II. Básicamente, las fibras musculares de contracción lenta participan en la actividad que dura por un período de tiempo, mientras que las fibras de contracción rápida son esenciales para los movimientos rápidos y poderosos de corta duración. Con el entrenamiento de resistencia constante, las fibras de tipo I son las mismas, mientras que el porcentaje de las de tipo II aumenta. Sin embargo, estas fibras recién formadas se clasifican como tipo IIa porque toman algunas de las características de las fibras de tipo I.

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Escrito por everett callaway | Traducido por mar bradshaw