Muestra de dieta de enfermedad renal crónica

Tener una enfermedad renal crónica significa que tu riñón ya no es capaz de filtrar la sangre, el exceso de agua o los productos de desecho. En las primeras etapas de la enfermedad, se debe limitar la sal, las proteínas y las grasas para proteger la función renal actual y controlar la presión arterial. Con el avance de la enfermedad renal crónica, tu médico también puede aconsejarte que reduzcas el consumo de potasio, fósforo y líquidos. Tratar de planificar las comidas en una dieta renal crónica puede ser un desafío. Leer las etiquetas, familiarizarte con los nutrientes de los alimentos y la comprensión de tus objetivos de la dieta son todos métodos de manejo de la enfermedad.

Ideas de desayuno

Evita los alimentos de desayuno altos en proteínas, sal, potasio y fósforo. Elige los huevos, las claras de huevo, las salchichas bajas en sodio o el tocino bajo en sodio para la proteína. Pan tostado o un bollo, cereales o crema de trigo son buenas opciones de almidón. Si bebes leche en el desayuno, limítala a una media taza. El jugo de arándano y manzana son dos opciones bajas en potasio. Si prefieres la fruta entera, intenta con una manzana, uvas o moras. Pequeñas porciones de setas, espárragos y zanahorias se pueden agregar a una tortilla para incorporar verduras en el desayuno. Usa la mantequilla, la margarina y los aceites de cocina con moderación.

Comidas rápidas y fáciles

Ya sea que estés a la carrera, guardando un almuerzo de trabajo o no tienes tiempo para comer en casa, las comidas rápidas y fáciles pueden ser parte de una dieta para una enfermedad renal crónica. Para los bocadillos, selecciona el pan blanco y los fiambres bajos en sodio y luego cubre con verduras bajas en potasio tales como los brotes de alfalfa, la cebolla y los pimientos. Las sopas también pueden ser un almuerzo rápido, pero recuerda la restricción de sal y de líquidos. Sigue con las sopas a base de caldo bajo en sodio, y evita las sopas como la de chile o la de patata debido a la alta de fósforo y potasio. Lee las etiquetas al comprar sopas bajas en sodio para asegurarte de que el potasio no sustituye a la sal. Las ensaladas son una opción adicional y pueden incluir la carne como el pollo cocido, pequeñas cantidades de frutas como los arándanos o fresas o incluso verduras frescas como la lechuga, la coliflor, los tirabeques y los pepinos.

Cenas que satisfacen

Hacer una comida hecha en casa para la cena hace que sea más fácil controlar los alimentos que estás consumiendo con la dieta de la enfermedad renal crónica. Los cortes magros de carne de res, pollo o pescado con una salsa baja en sodio pueden todos ser parte de tus entradas. El arroz blanco, los fideos y los rollos se pueden comer como un plato o cazuela. Las opciones de vegetales para la cena incluyen el brócoli, el calabacín y las judías verdes. Agrega frutas bajas en potasio como la piña, un melocotón fresco o una salsa de manzana para la cena. Disfruta de las hierbas frescas y la pimienta como condimentos en lugar de la sal.

Bocadillos sensibles

Los aperitivos que elijas deben encajar dentro de la dieta de la enfermedad renal crónica. Elige rosetas de maíz, galletas, tortillas y pretzels sin sal o bajos en sal. Los bocadillos listos para consumir con leche, como las barras de granola, las galletas suaves de animales, los dulces helados, los pasteles de arroz y las galletas de vainilla también pueden ser consumidos. La fruta es una opción para una buena merienda. Los duraznos en conserva, las peras y la ensalada de fruta vienen en porciones o enlatadas. El jugo de uva, el agua, el refresco claro, el café y el té son permitidos, siempre y cuando mantengas tu restricción de líquidos.

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Escrito por stacey phillips | Traducido por verónica sánchez fang