Mitos sobre la presión arterial elevada

Un estimado de 1 de cada 3 adultos estadounidenses tiene presión arterial elevada, también llamada hipertensión, de acuerdo con un artículo de 2013 publicado por la revista de la Asociación Cardiológica Estadounidense, "Circulation". La hipertensión se define como la presión sanguínea sistólica --cuando el corazón está contraído-- de al menos 140 mmHg o una presión sanguínea diastólica --cuando el corazón se relaja-- de al menos 90 mmHg. La presión sanguínea elevada sin tratar daña los órganos vitales del cuerpo y aumenta el riesgo de un ataque cerebral o al corazón, así que es importante diagnosticar y tratar este padecimiento. Desafortunadamente, la presión arterial elevada no es del todo comprendida y mucha gente puede no buscar ayuda médico tan pronto como debería porque cree los mitos comunes acerca de esta dolencia.

Mito: "Yo lo sabría"

Muchas personas creen que tendrían síntomas, como dolores de cabeza, mareo, hemorragia nasal, rubor, sudor o ansiedad, si tuvieran la presión elevada. El Comité Nacional Conjunto en Prevención Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial (Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure) advirtió en un reporte de 2003 que aproximadamente 30 por ciento de los adultos con hipertensión no están conscientes de su enfermedad porque se sienten relativamente bien. Para el momento en que empiezan a tener síntomas, generalmente cuando su presión arterial alcanza al menos 180/100 mmHg, ya ha sucedido daño al corazón, ojos, vasos sanguíneos y otros órganos.

Mito: "No la puedo prevenir"

Algunas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar presión arterial elevada, incluyendo aquellos con un historial familiar de hipertensión, aquellos mayores de 65 y ciertos grupos raciales y étnicos. Pero llevar un estilo de vida saludable puede prevenir o al menos retrasar el desarrollo de la presión sanguínea elevada. Mantener un peso normal, ejercitarse al menos 30 minutos la mayoría de los días de la semana y seguir una dieta baja en grasas, rica en vegetales y baja en sodio puede ayudar a prevenir o retrasar la hipertensión. Otras medidas útiles incluyen evitar fumar, reducir el estrés y limitar el consumo de alcohol a no más de 2 bebidas por día para los hombres y 1 para las mujeres. Los cambios en el estilo de vida también reducen el riesgo de enfermedad cardiaca y mejoran la eficacia de los medicamentos si ya padeces de hipertensión.

Mito: "No necesito revisar la presión sanguínea en casa"

Las lecturas en casa de la presión arterial pueden proporcionar información valiosa para los proveedores de servicios de salud. En algunos casos, las lecturas en casa son más bajas que aquellas tomadas en la oficina del médico, un fenómeno conocido como "hipertensión por bata blanca". Este fenómeno afecta tanto como 10 a 20 por ciento de aquellos con una presión arterial elevada, de acuerdo con un artículo de septiembre de 2008 publicado en el "Cleveland Clinic Journal of Medicine". En esos casos, el plan de tratamiento puede considerarse eficaz si las lecturas en casa se encuentran dentro del rango objetivo establecido por el proveedor de servicios de salud, incluso si las lecturas en el consultorio siguen siendo elevadas. Las lecturas en casa también son útiles para que los médicos evalúen cuán eficaces son los medicamentos. Tu médico puede necesitar ajustar tus medicamentos si no alcanzas tu nivel objetivo de menos de 150/90 mmHg. De acuerdo con el Comité Nacional Conjunto en Prevención Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial, hasta 2/3 de los pacientes bajo medicamento caen dentro de esta categoría y necesitan ajustes de sus planes de tratamiento.

Mito: "El café causa la presión arterial elevada"

Aunque la dieta y el estilo de vida afectan la presión arterial, la investigación sugiere que los efectos de la cafeína sobre el cuerpo pueden ser sólo temporales. Así que evitar la cafeína antes de la revisión de tu presión sanguínea puede mejorar la exactitud de la lectura, pero puede ser que los efectos a largo plazo sólo sean observables en aquellos que beban 5 tazas o más de café al día. Los cambios en la dieta que ayudan a reducir la presión arterial elevada incluyen aumentar las frutas y vegetales y reducir la cantidad de sal y grasa consumidos por día. Las dietas bajas en sales parecen ser más eficaces en la reducción de la presión arterial en afroamericanos que en otros grupos poblacionales, de acuerdo con el séptimo reporte del Comité Nacional Conjunto en Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial.

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Escrito por marcy brinkley | Traducido por alfredo romero mariscal borbolla