¿El té de menta piperita es un supresor del apetito?

El té de menta, hecho con las hojas de la menta piperita, se usa a menudo por sus cualidades medicinales para aliviar afecciones como problemas digestivos, dolor y ansiedad. Este té también podría ayudar a suprimir el apetito, y por consiguiente, ayudar a adelgazar; aunque parecería ser que el aroma de la menta más que el consumo del té sería el que causa el efecto.

Aroma y apetito

El aroma viaja desde la nariz hacia el cerebro y puede afectar la parte del hipotálamo que registra la saciedad; el cerebro entonces libera hormonas que suprimen el apetito. Un artículo publicado en el año 2009 en “The New York Times” explica que el aroma de la menta es uno de los que podría tener este efecto. El sentido del ofato afecta enormemente el gusto, por lo tanto el aroma podría hacer que comas menos. Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones para confirmar la asociación potencial entre el aroma de la menta y la supresión del apetito.

Investigación

El aroma de la menta afectó el apetito de los participantes de un estudio realizado en 2007 por la Wheeling Jesuit University. Al inhalar el aroma de la menta cada dos horas, los participantes informaron sentir significativamente menos hambre y consumieron 1,800 calorías menos que lo normal. Los investigadores notaron que el aroma de la menta también podía reducir los antojos y la ingesta de grasas y azúcar.

Método

Para preparar té de menta, agrega 1 cucharadita de hojas de menta seca a una taza de agua hirviendo. Cuélalo y bebe este té hasta cinco veces por día. Para una versión más fácil, compra bolsitas de té de menta y sigue las instrucciones del envase para prepararlo.

Advertencia

El University of Maryland Medical Center señala que tomar grandes cantidades de té de menta parecería no tener efectos adversos. Sin embargo, deberías evitarlo si tienes hernia hiatal o reflujo gastroesofágico, estás embarazada o amamantando. Existe un riesgo de que el té de menta agrave los cálculos biliares y la acidez estomacal.

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Escrito por sharon therien | Traducido por paula santa cruz