Cómo hacer té de menta con las hojas de la planta

Sea que tengas a la menta en el jardín o en una maceta, todo lo que necesitas es una tijera para cosechar unas pocas ramas para hacer una refrescante taza de té. Aunque relajarte con una taza de té de menta es una experiencia refrescante en cualquier momento del año, lo es especialmente en las calurosas tardes del verano. Este té también tiene cualidades medicinales y a veces se lo usa para aliviar los casos leves de indigestión o las gargantas doloridas o la tos. Habla con tu médico antes de tomar el té con propósitos medicinales.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • Tetera u otro recipiente
  • Colador con malla fina o filtro de café
  • Tazas
  • Azúcar, miel u otro edulcorante

Instrucciones

  1. Cosecha hojas de menta fresca de plantas sanas. Evita las plantas tratadas con herbicidas, insecticidas o fertilizates químicos. Para tener un sabor más intenso, cosecha la menta en un día cálido y soleado después de que la humedad de la mañana se haya evaporado. Corta las hojas con una tijera o un cuchillo limpio y afilado para evitar el daño de la planta tierna.

  2. Pon unas hojas lavadas y frescas en el fondo de una tetera o cualquier recipiente que aguante el calor. Como regla general usa una cucharada de hojas frescas para cada taza de té. Calienta dos a tres tazas de agua hasta que esté por hervir y entonces viértela lentamente sobre la menta.

  3. Deja descansar de 2 a 5 minutos. Experimenta para saber el tiempo de descanso apropiado, porque la fuerza del té depende del gusto personal. También debes tener en cuenta que esa fuerza depende de la variedad de la menta y del momento de la cosecha.

  4. Cuela el té a través de un colador de malla fina o un filtro de café para remover las hojas. Vierte el té en las tazas. Agrega azúcar, miel u otros edulcorantes a gusto. Sirve el té con una espiga de menta.

Consejos y advertencias

  • Para hacer té de menta helado, enfría la poción en la nevera y sírvela sobre hielo.
  • Las hojas de menta fresca se pueden secar para usar con posterioridad a la cosecha. Ata un puñado de ramas de menta con una cuerda o una banda elástica, cuélgalas en un lugar oscuro con buena ventilación hasta que se sequen y quiebren. Remueve los tallos y guarda las hojas en un recipiente hermético.

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Escrito por m.h. dyer | Traducido por adriana de marco