Los mejores ejercicios de yoga para la hipertensión pulmonar

La hipertensión pulmonar (HP) es una condición en donde la presión sanguínea en las arterias de los pulmones es anormalmente alta. Los síntomas, que incluyen dificultad para respirar, mareos y desmayos, pueden empeorar por el ejercicio, es decir, los pacientes tienen una tolerancia al ejercicio disminuida. De acuerdo con un estudio publicado en "Circulation: Journal of the American Heart Association", una cierta cantidad de ejercicio puede ser beneficiosa para los pacientes que sufren de hipertensión pulmonar. Parte de un programa de baja dosis de ejercicios para pacientes con HP puede incluir entrenamiento respiratorio, como el estiramiento, ejercicios de respiración y yoga. Debido a que la HP es una condición muy grave y puede ser fatal, los pacientes deben consultar a un profesional médico antes de comenzar un programa de ejercicios.

Respiración de yoga

La "respiración completa" en el yoga incorpora las tres áreas de los pulmones, lo que ayuda a aprender la respiración diafragmática, oxigena la sangre, expulsa el aire estancado de los pulmones y relaja la mente y el cuerpo. Acostado boca arriba, coloca tus manos suavemente sobre tu vientre. Inhala y exhala por la nariz. Cada respiración debe ser lenta, controlada y rítmica. El primer paso es comenzar a respirar dentro de tu vientre. En la inhalación, deje que tu vientre aumente y siente el aliento llenando la parte inferior de los pulmones. En la exhalación, deja caer el vientre y siente como todo el aire es expulsado de los pulmones. Repite varios ciclos de esta forma de respirar, sintiéndote más relajado con cada exhalación. El siguiente paso consiste en respirar dentro de la parte media de los pulmones. En una respiración, piensa en tu respiración de vientre, pero esta vez también inhala hacia tu caja torácica. Coloca las manos a los lados de tus costillas para sentir la expansión de la jaula torácica. En la respiración, siente como el vientre y las costillas caen hacia el suelo. Una vez que te sientas cómodo con la respiración en el abdomen y la caja torácica, comienza a incorporar la parte superior del pecho, o el área clavicular. Coloca una mano sobre el pecho, justo debajo de la garganta para evitar sentir la expansión de los pulmones superiores. En la respiración, piensa en el aire que está siendo dirigido hacia tu vientre, luego a la caja torácica, luego a la parte superior del pecho. Al exhalar, siente tu pecho, las costillas y la caída del vientre hacia el suelo, sacando todo el aire de tus pulmones.

Poses apropiadas

Las poses que se utilizan para la meditación incluyen postura del cadáver, medio loto, loto completo o postura fácil. Todas estas actitudes son fáciles en el cuerpo y seguras para un paciente con HP. Las poses de equilibrio ayudan a fortalecer los músculos de las piernas, a aumentar la flexibilidad en las piernas y la espalda, y mejoran la concentración. Una posición de equilibrio segura para pacientes con HP incluyen postura del águila, postura del árbol con la mano colocada en la cadera y la mano extendida a los pies. Las poses sentadas, como la de la cabeza a la rodilla, sentada hacia delante, de ángulo atado e inclinado hacia adelante en posición angular amplia, ayudan a estirar los músculos tensos y no solo relajan, sino también ayudan a aumentar la flexibilidad.

Posturas para evitar o modificar


Debes evitar este tipo de posturas.

Cualquier postura que requiera que eleves los brazos por encima de la cabeza debe evitarse o modificarse para que las manos estén o bien a tu lado o en las caderas. Las posturas del guerrero deben ejecutarse con tus manos colocadas en las caderas. Todas las posturas invertidas se deben evitar por completo. Las posturas para evitar incluyen la del perro boca abajo, media luna, III guerrero, división de pie, ángulo lateral extendido y todas las posturas sobre la cabeza y el hombro. Las poses reclinables también deben modificarse para que la cabeza y el cuello estén apoyados sobre una almohada o una toalla enrollada.

Más galerías de fotos



Escrito por elaine wiltshire | Traducido por maría florencia lavorato