Los mejores ejercicios para las personas que han sufrido un accidente vascular cerebral

De acuerdo a la American Heart Association (AHA), cada año más de 700,000 personas en Estados Unidos sufrirán un accidente vascular cerebral. Gracias a los avances en los cuidados médicos, hubo aproximadamente 5 millones de supervivientes desde el 2004. Una forma en la que puedes hacerte cargo de tu salud cardiovascular y prevenir el riesgo de otro accidente vascular cerebral es ejercitándote regularmente.

Identificación

Un accidente vascular cerebral o enfermedad vascular cerebral (EVC) ocurre cuando el flujo sanguíneo a una parte de tu cerebro disminuye o se detiene, conllevando a la muerte de las células cerebrales. Los dos tipos principales de EVC incluyen el isquémico, en el cual un coágulo sanguíneo bloquea un vaso en tu cerebro; y el hemorrágico, en el cual un vaso sanguíneo se rompe y sangra hacia los tejidos cerebrales. También puedes presentar ataques transitorios isquémicos o TIA, los cuales son formas breves de mini-EVC. Entre los síntomas de un accidente vascular cerebral se encuentran: adormecimiento o debilidad repentina de un lado de la cara o el cuerpo, confusión, dolor de cabeza severo o problemas con el habla, la visión, el equilibrio o la movilidad.

Los beneficios del ejercicio

La AHA señala que varios estudios han encontrado una correlación entre el ejercicio y mejorías en la fuerza, resistencia, movilidad, habilidades sensitivas y motoras y la función psicológica. Los supervivientes de un EVC por lo regular son más susceptibles a enfermedades cardiacas y a otras patologías cardiovasculares; sin embargo, la actividad física regular contribuye a mejorar esos factores de riesgo, reduciendo el riesgo de mortalidad.

Un punto de vista experto

Investigadores liderados por la Johns Hopkins University estudiaron pacientes que presentaron algún tipo de discapacidad de largo tiempo de evolución, los cuales después de un EVC realizaron seis meses de ejercicio en la cinta caminadora. Los resultados mostraron que los cerebros de las víctimas de un EVC pueden reconectarse. Los estudios de imagen mostraron un incremento marcado de actividad metabólica en las áreas encefálicas asociadas al caminar en las personas que se ejercitaron en la banda caminadora, a diferencia del grupo control. Las personas que se ejercitaron también mostraron una mejoría significante en su velocidad para caminar y su capacidad aeróbica.

Recomendaciones

El entrenamiento en la banda caminadora ofrece tres ventajas a los pacientes que sufrieron un EVC para su rehabilitación: Primero, involucra realizar una tarea necesaria para la vida cotidiana, la cual es caminar; segundo, el uso de un barandal de apoyo permite a los pacientes que, de otra forma no serían capaces de ejercitarse, caminar seguramente; tercero, si tienes una marcha oscilante te permite incrementar la intensidad del ejercicio al empinar la banda caminadora mientras que al mismo tiempo mantienes una velocidad confortable. La AHA también recomienda llevar a cabo ejercicios de fuerza, realizando de 10 a 15 repeticiones por serie con pesas ligeras, a diferencia de las series tradicionales que constan de menos repeticiones pero pesas más pesadas. El ejercicio en la banda caminadora debe realizarse tan seguido como sea posible, mientras que los ejercicios de fuerza únicamente deben llevarse a cabo de 2 a 3 días por semana, concentrándose en los músculos principales de los brazos, hombros, tórax, abdomen, espalda, caderas y piernas.

Consideraciones

Debido a que hay un aumento en el riesgo de infarto al miocardio y muerte cardiaca súbita en los pacientes con EVC, debes trabajar cuidadosamente con tu médico para establecer un programa de ejercicios que sea adecuado para ti, preferiblemente bajo la supervisión de un terapeuta o compañero. También debes considerar realizarte pruebas graduales de esfuerzo monitorizadas mediante electrocardiograma como parte de una evaluación previa.

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Escrito por bonnie singleton | Traducido por karly silva