Cómo mejorar los pies secos, con callos

Los pies secos, con callos, no sólo son desagradables a la vista, sino que también ocasionan problemas de salud. La piel seca duele y pica, y puede permitir que las enfermedades ingresen al cuerpo a través de pequeñas grietas. Puedes ver áreas gruesas de piel en tus pies, llamados callos, si usas zapatos sin medias o estás descalzo con frecuencia. Si te dan tanta vergüenza tus pies que nunca usas sandalias o zuecos en público, prueba una nueva rutina de cuidado de los piel para devolverlos a la luz.

Nivel de dificultad:
Fácil

Necesitarás

  • Tina
  • Agua tibia
  • Solución para sumergir los pies o vinagre blanco
  • Toalla
  • Piedra pómez
  • Crema humectante con ácido lácteo o urea
  • Aceite de oliva
  • Jugo de limon, opcional
  • Calcetín de algodón

Instrucciones

  1. Llena una tina con 5 a 6 pulgadas de agua tibia, luego agrega de 2 a 3 cucharadas de un producto para sumergir los pies. También puedes sustituirlo por 1/4 de taza de vinagre blanco. Revuelve el agua con tu mano, luego pon un poco de música y sumerge tus pies en la solución durante 10 a 15 minutos.

  2. Retira tus pies del agua y sécalos por completo con una toalla. Asegúrate de que las zonas de entre tus dedos también estén secas. Deja que tus pies se sequen solos durante unos minutos.

  3. Examina cuidadosamente tu pie izquierdo y encuentra callos u otras zonas de piel verdaderamente seca. Frota suavemente esas zonas usando la parte plana de una piedra pómez con movimientos circulares. Repite el proceso en tu pie derecho para exfoliar los callos y también la piel muerta. Usa la piedra pómez dos veces por semana hasta que los callos hayan desaparecido.

  4. Aplica una crema humectante para pies en ambos pies justo después de haber exfoliado. Hazlo dos veces por día en todo el pie, incluyendo el empeine. Usa una crema que tenga ácido láctico o urea en su lista de ingredientes. Éstos humectan y ayudan a quitar las células secas y muertas de la piel.

  5. Aplica una crema humectante y exfoliante antes de acostarte todas las noches. Prepara la tuya mezclando 2 cucharadas de aceite de oliva con 1/2 cucharadita de jugo de limón o de vinagre blanco. Frota el aceite sobre las plantas y los costados de tus pies, concentrándote en los callos o en las áreas sumamente secas. Colócate calcetines de algodón antes de acostarte. Retira la solución con agua a la mañana siguiente.

Consejos y advertencias

  • Si los callos no mejoran o te duelen, programa una cita con un podólogo quien podrá removerlos usando técnicas profesionales.
  • Nunca intentes remover los callos con un objeto filoso u hojas de afeitar.
  • Siempre ejerce una ligera presión cuando exfolies un callo con una piedra pómez. Si ejerces demasiada presión harás que el callo se engrose y empeore.

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Escrito por kimberly johnson | Traducido por irene cudich