La mejor manera de lidiar con las alergias alimenticias más comunes

Mi esposa hace poco iba a hacer pastelitos de calabaza [pumpkin muffins] para una fiesta. Estaba muy emocionado porque son deliciosos. Entonces miramos nuestra lista de invitados: dos amigos eran sensibles al gluten. Otro no podía comer huevos. Y otros evitan las nueces [nuts] y los productos lácteos. Al momento de llegar al final de la lista, consideramos las cuestiones alimenticias de todos, prácticamente descartado por completo cualquier cosa que no fueran carne o verduras. En los últimos años, pareciera que las alergias e intolerancias se han vuelto más frecuentes. Pero a pesar de la mayor conciencia, todavía hay mucha confusión sobre la diferencia entre las alergias, las intolerancias y la forma de abordarlas. Aquí, una cartilla rápida para cada uno de estos temas de alimentación, junto con estrategias simples para mantenerlas bajo control.

Tolerar la intolerancia

Una de las mejores formas de ilustrar la diferencia entre las alergias y las intolerancias es examinar los lácteos. Algunas personas no pueden soportar los productos lácteos debido a alergias, intolerancia o ambas. Para aquellos que son alérgicos, son las proteínas de los productos lácteos (el suero de leche o la caseína) las que causan la reacción alérgica. Pero para los que sufren de intolerancia, el villano es la lactosa, el compuesto de azúcar en los productos lácteos que se compone de glucosa y galactosa.

La intolerancia a la lactosa es una de las intolerancias alimenticias más comunes que afecta de un 10 a un 15 por ciento de los estadounidenses. Si eres intolerante a la lactosa, tu cuerpo no sabe qué hacer con el compuesto. Normalmente, la enzima lactasa se introduce en el tracto digestivo para descomponer la lactosa y permitir que la glucosa y la galactosa sean absorbidas por las células intestinales. Si tu cuerpo no produce suficiente lactasa, el exceso de lactosa pasará por el tracto digestivo sin digerir. Esto te deja hinchado e incómodo exponiendo signos de intolerancia a la lactosa.

Hay diferentes niveles de intolerancia a la lactosa. Algunas personas pueden tolerar pequeñas cantidades de lactosa, mientras que otros no pueden manejar ninguna dosis. Depende de la cantidad de lactasa que tu cuerpo pueda producir.

Dos estrategias para hacer frente a la intolerancia:

1. Dale a tu cuerpo lo que necesita: el suplemento de lactasa disponible en las farmacias por lo general es eficaz para proporcionar suficiente lactasa en el cuerpo para que descomponga la lactosa. Otros productos, como la línea Lactaid de productos lácteos, cuentan con agregado de lactasa.

Tomar un suplemento de lactasa con una comida láctea es una solución simple a la intolerancia a la lactosa. Al complementar con enzimas, le estás dando a tu cuerpo lo que le falta.

2. Evita o limita la exposición: si tu intolerancia a la lactosa es severa, otra opción es limitar o eliminar los productos lácteos con lactosa. (No todos los productos lácteos contienen lactosa. Muchos quesos duros, como el cheddar, no contienen hidratos de carbono y por lo tanto no contienen lactosa).

Es importante saber cuáles son los productos lácteos que puedes comer y en qué cantidad (es decir, leche o yogur griego, ½ taza o 1 taza, etc). Si bien muchas de las personas intolerantes a la lactosa producen algo de la enzima lactasa, lo que les permite digerir algo de lactosa, si quitan la lactosa completamente de la dieta, evitarán problemas intestinales.

Lidiar con las alergias

Con la intolerancia, el problema es con el procesamiento y el metabolismo. Con las alergias, la reacción que se produce es una respuesta del sistema inmune. Estas reacciones se deben típicamente a una proteína. En el caso de una alergia a la leche, la reacción es o bien al suero de leche o a la proteína de caseína. Según la FDA (Administración Nacional de Alimentos y Fármacos) ocho alimentos representan hasta el 90 por ciento de las alergias a los alimentos: leche, huevos, cacahuetes, nueces de árbol (es decir, almendras, anacardos, nueces), pescado, mariscos, soja y trigo.

Debido a que involucran al sistema inmunológico, las reacciones alérgicas a los alimentos pueden variar con respecto a la zona del cuerpo en la que aparecen los síntomas y la gravedad de la respuesta. Las alergias a los lácteos pueden manifestarse en forma de eczema, asma e incluso una rara reacción anafiláctica potencialmente mortal.

A diferencia de la intolerancia, no se puede tomar una pastilla para aliviar los síntomas y detener una respuesta inmune. Lo mejor con una alergia es superarla, aunque "superar" la alergia a los alimentos puede ser sólo un cambio en la manifestación de los síntomas.

Sólo hay un tratamiento seguro para las alergias alimenticias: la evasión. La gravedad de tu alergia determina el nivel al que debes evitar la comida. Las reacciones graves y potencialmente mortales son raras, pero pueden ocurrir. Con ciertas alergias a las nueces, el mero acto de tocar una mano que había tocado previamente una nuez puede provocar anafilaxia.

Contaminación cruzada: el peligro real

Evitar los alimentos que producen reacciones alérgicas se vuelve difícil debido a la contaminación cruzada. Eso es lo que sucede cuando los alimentos que estás comiendo no contienen alérgenos, pero se han contaminado con un alérgeno durante el proceso de cocción, almacenamiento o preparación. La contaminación cruzada es un gran peligro para las personas con alergias alimenticias graves, ya que sin saberlo, están expuestos a un alérgeno peligroso.

La contaminación cruzada puede ocurrir a través de las tablas de cortar, las superficies de cocina o los cubiertos, entre otros lugares y no es tan grave para un problema con alergias a las proteínas lácteas como lo es con alergias a los mariscos, nueces y gluten. Así, una persona con alergia a los mariscos no pediría camarones en un restaurante, pero no podría saber si la carne que pidió fue cocida a la parrilla en el mismo lugar que una orden de camarones minutos antes.

Si bien los restaurantes parecen ser más conscientes de la contaminación cruzada hoy en día que en el pasado, no hay garantía de que alguien con una alergia alimenticia severa esté a salvo cuando come afuera. La mejor precaución que puede tomar es ser pro-activo acerca de su comida, comunicar la gravedad de la situación al personal del restaurante e insistir que se tomen las medidas adecuadas.

Foto: neirfy/iStock/Getty Images

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Escrito por mike roussell
Traducido por andrea galdames