¿Es mejor hacer ejercicio antes o después de comer?

Cuando haces ejercicio, tu cuerpo depende de la energía derivada de los alimentos que consumes en tu dieta diaria. Comer antes de ejercitarse es típicamente una forma vital de proporcionarle a tu cuerpo el combustible suficiente para mantener la actividad física. Sin embargo, si tienes diabetes o un trastorno relacionado llamado resistencia a la insulina, comer después de ejercitarte puede mejorar la capacidad de tu cuerpo para utilizar adecuadamente la glucosa en tu torrente sanguíneo.

Lo básico

Cuando comes tu cuerpo toma los alimentos de tu dieta y los descompone para diversos usos. Uno de los principales productos de este proceso es la glucosa, una forma de azúcar simple que actúa como fuente primaria de energía y también ayuda al cuerpo a crecer y repararse a sí mismo. Antes de que puedas utilizar la glucosa, ésta debe pasar de la sangre al interior de las células. Para que esto suceda, el cuerpo produce una hormona llamada insulina, la cual le indica a tus células que le den a la glucosa el acceso necesario. Los diabéticos y las personas con resistencia a la insulina o bien no producen suficiente insulina para esta tarea o no responden adecuadamente a los efectos del proceso de insulina y glucosa, explica el sitio EndocrineWeb.

Comer antes de ejercitarse

Si comes antes de ejercitarte, podrás proporcionarle a tu cuerpo las materias primas necesarias para que produzca glucosa. Esto es particularmente importante en la mañana, cuando por lo general tu cuerpo ya ha utilizado la glucosa que proviene de los alimentos que comiste el día anterior. Sin embargo, se necesita tiempo para producir y procesar la glucosa y si comienzas a ejercitarte demasiado pronto después de comer, no añadirás nada a las reservas de energía del cuerpo. Por lo general, debes esperar alrededor de tres o cuatro horas después de comer una comida grande, dos o tres horas después de una pequeña comida y una hora después de comer una pequeña merienda.

Comer después de ejercitarse

Cuando haces ejercicio, aumentas temporalmente la sensibilidad del organismo a la insulina, así como tu capacidad para transferir la glucosa de la sangre, según un estudio publicado en el "Journal of Applied Physiology". Si comes tras una sesión de ejercicio, estos cambios en la respuesta de tu cuerpo a la insulina y la glucosa pueden hacer que te sea más fácil procesar correctamente los alimentos y así utilizarlos para tu consumo de energía de corto o largo plazo. Si los alimentos que comes tienen un contenido relativamente bajo en carbohidratos, esta capacidad mejorada de control de la glucosa en la sangre, puede continuar al día siguiente del ejercicio.

Consideraciones

Si comes demasiado antes de hacer ejercicio, puedes desarrollar efectos desagradables como letargo, dolores de estómago y diarrea. Si no comes lo suficiente antes de hacer ejercicio, puede que no tengas suficiente energía para completar sencilla y cómodamente la actividad elegida. El aumento de la sensibilidad a la insulina asociada con el ejercicio se desvanece poco a poco con el tiempo y debes ejercitarte regularmente para ver las mejoras a largo plazo. Si tienes diabetes o resistencia a la insulina, consulta a tu médico para saber más sobre los efectos del ejercicio y sobre el mejor momento para comer.

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Escrito por m. gideon hoyle | Traducido por ana karen salgado beltrán