La meditación y el ritmo cardiaco

Es posible que pienses que estar sentado en silencio y concentrado es una pérdida de tiempo, después de todo, podrías estar quemando calorías, realizando quehaceres o ganando más dinero en tu trabajo. Pero la meditación te puede permitir ser más eficaz al efectuar todas estas actividades y mejorar tu calidad de vida en general. Deja de lado la idea de que la meditación sólo es para los ascetas o yoguis de la nueva era. La American Heart Association promueve la práctica regular de la meditación para ayudar a reducir el estrés y tu riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Notarás que al sentarte en silencio tu cuerpo se calma y tu ritmo cardiaco disminuye. Un ritmo cardiaco menor suele indicar un estado más relajado.

Las investigaciones dicen...

En el año 2004, un estudio publicado en "Psychosomatic Medicine" descubrió que una sesión de 10 minutos realizada todos los días durante tres meses provocó una reducción de la presión arterial y del ritmo cardiaco en los jóvenes de edad escolar media. Un estudio posterior, publicado en la edición de junio del año 2008 de "Applied Psychophysiology and Biofeedback" estudió los efectos de las técnicas de meditación del hatha yoga en la intensidad cardiorrespiratoria y metabólica. Los investigadores brasileños descubrieron que el ritmo cardiaco de los participantes se redujo notablemente durante la meditación en comparación al ritmo cardiaco en reposo.

Beneficios de un menor ritmo cardiaco

Un menor ritmo cardiaco puede ser una señal de menos estrés. Cuando tu corazón late de forma más lenta, bombea más sangre con cada latido, lo que lo hace más eficiente. Un corazón eficiente experimenta menos tensión y tiene menos probabilidades de sufrir un infarto.

Por qué funciona la meditación

La razón por la que la meditación reduce tu ritmo cardiaco no es del todo clara. Es posible que se deba a que esto activa el sistema nervioso parasimpático, el cual es responsable de un menor ritmo cardiaco, de un flujo sanguíneo mejorado, una mejor digestión y una respiración más lenta, en oposición al sistema nervioso simpático, el cual estimula la respuesta de "lucha o huida" en los humanos. El sistema nervioso parasimpático también es responsable de reducir la presión arterial, otro efecto secundario de la meditación, explica un metaanálisis publicado en una edición del año 2007 de "Evidence Report/Technology Assessment". La meditación también puede afectar la forma en la cual funciona tu cerebro, lo cual, as su vez, afecta la función corporal, incluyendo la velocidad a la cual late tu corazón.

¿Qué tipo?

La meditación tiene sus orígenes en las tradiciones religiosas y espirituales orientales, pero se puede adaptar a la mentalidad occidental. Existen muchos tipos de meditación, algunos de los cuales te pueden atraer más que otros. Todo lo que necesitas es un lugar tranquilo y la capacidad para enfocar tu atención. Tendrás que estar en una posición cómoda para que puedas centrar tu atención en un sonido, en tu respiración, en una imagen, en un mantra o en un objeto. El tipo de meditación que elijas no es de mucha importancia, ya que darle a tu cerebro un descanso de la rutina diaria del trabajo, del hogar y de la sociedad es lo que hace que la meditación sea valiosa para disminuir tu ritmo cardiaco y para mejorar tu salud. Dr. Dean Ornish, en su libro, "Reversing Heart Disease", aconseja comenzar con periodos breves de cinco minutos, dos veces al día e incrementarlos hasta llegar a 30 minutos para estas dos sesiones.

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Escrito por andrea cespedes | Traducido por paulo gutierrez