Meditación para padres

Las sesiones de meditación vienen en muchos estilos, incluyendo la visualización trascendental y guiada. La meditación consciente, que posiblemente es la más adecuada para los padres y otras personas con vidas ocupadas, requiere que relajes tu cuerpo, te concentres en respirar profundamente y prestes atención a tus pensamientos. Parte del atractivo de la meditación consciente es que puedes hacerla en cualquier lugar y a cualquier hora. Puedes hacerla en medio de una rabieta de dulces en una tienda de comestibles o durante la primera lección de conducción de tu hijo adolescente.

Consciencia

Debido a que la meditación consiste en observar (en lugar de juzgar) los pensamientos y sensaciones que van y vienen dentro de tu cuerpo, la práctica regular puede ayudarte a cultivar una conciencia que se extienda a tu vida de vigilia. Es probable que estés más atento de ciertas reacciones "automáticas" a las tensiones de la paternidad, como el aumento del ritmo cardíaco y la presión arterial y el aumento de la ira. Al darte cuenta de cuál es tu reacción a ciertos desencadenantes emocionales, podrás elegir acciones que vayan acorde con un estilo de crianza más tranquilo.

Aceptación

Incluso el más entusiasta de los padres en ocasiones lucha con la pérdida de tiempo, espacio y libertad que conlleva tener hijos. Debido a que la práctica de la meditación estimulará a los padres a aceptar sus pensamientos y sentimientos sin juicio, esta aceptación a menudo afectará los hechos de la vida diaria desarrollando la búsqueda de las lecciones incluidas en cada circunstancia. Desde el uso de la aceptación como práctica espiritual, el acto mismo de la paternidad puede convertirse en meditación.

Presencia

La meditación ayuda a muchos padres de familia a permanecer presentes pacífica y objetivamente conscientes, incluso cuando los niños demuestran comportamientos que hacen que los padres quieran correr y esconderse. La práctica frecuente puede darte la fuerza de ánimo para soportar las rabietas sin ceder a los caprichos de tu hijo, o de ponerte en los zapatos de tu hijo rebelde y recordar cómo te sentiste a esa edad.

Felicidad y calma

Los padres que meditan regularmente tienden a sentirse más tranquilos y más felices que aquellos que no lo hacen, según un artículo del sitio Psychologytoday.com de 2003. No solo vas a tener una razón para sonreír, sino que tu nuevo estado de ánimo se propagará hacia el exterior, influyendo positivamente en tus hijos y beneficiando la dinámica de tu familia.

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Escrito por oubria tronshaw | Traducido por jane laury