El verdadero valor de María del Pilar Vásquez

Es como si hubiese pasado por un proceso de purificación allí afuera. Estoy convencida, nada puede derrotarme psicológicamente.

— María del Pilar Vásquez, ciclista

Quedarse fuera no era una opción. "El dolor es temporario, pero renunciar es para siempre", se decía a sí misma María del Pilar Vásquez para hacer que sus piernas continuaran pedaleando. El último julio, la madre de tres, de 40 años, de Caguas, Puerto Rico intentó conquistar el Tour de France, la carrera de resistencia más extenuante, como parte del inaugural Réve ("sueño" en francés) del 2012, un equipo amateur de seis ciclistas mujeres que pedalearon por 23 días y más de 2.000 millas hasta la gloriosa línea final en París, llegando un día antes que los profesionales. Como si completar esta extenuante distancia con subidas imposibles no fuese suficiente, Vasquez ha añadido el desafío de pedalear con una agonizante lesión que sufrió cuando un pequeño automóvil rojo la atropelló accidentalmente en una concurrida glorieta durante la etapa 13 de 20.

Inmovilización

Acostada en un hospital francés luego del accidente que la arrojó de su bicicleta Cannondale EVO por los aires y hacia el duro pavimento, Vásquez contuvo la respiración tanto para soportar el dolor que paralizaba la parte inferior de su cuerpo (no había movido sus piernas desde el accidente) como también para prepararse para las malas noticias de que quizás no podría continuar su viaje. Que Vásquez renunciara sería un golpe terrible para el Réve, ya que su misión era hacer historia con el primer equipo no profesional sólo de mujeres en completar este evento de 99 años (Actualmente el Tour de France sólo está oficialmente abierto para ciclistas hombres de la elite).

Las esperanzas del Réve se apoyaban en que Vásquez pudiese pedalear, o eso parecía.

La verdad es que Vásquez hubiese podido estacionar sus dos ruedas en cualquier momento. Ya era una heroína en su pueblo de origen por intentar este desafío. Completarlo la convertiría en la primera puertorriqueña en hacerlo. Sin embargo, el simple hecho de presentarse para esta experiencia tan física y emocionalmente demandante hizo que su familia, especialmente su compañero, Steven, con quien se casó en diciembre, estuviese muy orgulloso.

Ya estaban felices por sus logros previos: en el 2011, Vásquez se convirtió en la primer mujer puertorriqueña en participar en París-Brest-París, un prestigioso evento de 75 millas en el que los ciclistas deben completar el circuito en menos de 90 horas. Vásquez lo hizo, sin detenerse, en 89 horas. Este logro hizo que fuese invitada a unirse al exclusivo equipo Réve.

Nuevamente en la bicicleta

Aunque Vásquez es una instructora de spin y entrenadora personal en su hogar, renunciar a la carrera Réve no hubiese afectado su carrera. Pero quedarse en ese camino podría llevarla a la cima, considerando que era relativamente nueva en el deporte. Primero eligió el ciclismo, algo que no había hecho desde su infancia, como modo de lidiar con un desagradable divorcio siete años antes. Por sobre todo, quería presentar un buen ejemplo para sus hijos. Mamá era el tipo de persona que terminaba lo que comenzaba.

Y eso es lo que hizo.

Cuando el médico francés le anunció que de hecho había sufrido una fina fractura en el coxis, Vasquez vio esto como una señal de que debía continuar con la carrera. Siempre y cuando no se pusiese en riesgo de daño permanente, planeaba pedalear con un insoportable dolor al mismo tiempo que tomaba una cantidad de analgésicos mínima porque no podría arriesgarse a perder sus reflejos mientras conducía. Y con eso en mente, el día después del accidente, Vásquez pegó una foto de sus sonrientes hijos en el manubrio y comenzó a pedalear en dirección a Pyrenees, venciendo las dolorosas sensaciones en su glúteo izquierdo y cadera.

De cierto modo, se convirtió en un robot, enfocándose sólo en la tarea mecánica a mano hasta llegar al famoso Champ Elysees de París y directamente hacia el Arc de Triomphe, donde encontró a Steven y a sus hijos esperándola con los brazos abiertos.

La recompensa

Seis meses después, Vásquez aún no ha digerido completamente esta experiencia que le cambió la vida ni ha sanado completamente.

"El dolor se ha ido, pero a veces siento un dolor seco inesperado en el coxis", dice ella. "Me dicen que nunca me recuperaré completamente, pero es algo que puedo tolerar".

Eso no es lo único que ha cambiado permanentemente.

"Ahora veo las cosas desde una perspectiva diferente", dice Vásquez, quien actualmente está trabajando para convertirse en una entrenadora de ciclismo inicial, entrenando para la Race Across America (RAAM) 2014 como parte del primer equipo de cuatro personas compuesto sólo por puertorriqueños y dando discursos inspiracionales alrededor de la isla. "Te lo digo, fui hasta el infierno ida y vuelta durante el Tour de France, y ahora soy una persona más calmada, con más confianza y más madura, con relaciones más fuertes con mis hijos y Steven. Es como si hubiese pasado por un proceso de purificación allí afuera. Estoy convencida, nada puede derrotarme psicológicamente.

Foto: Robertson/VeloDramatic

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Escrito por cristina goyanes
Traducido por ana grasso