Marcas en la piel a causa del estrés

No sorprende que la forma en que las personas se sienten en el interior, se demuestre en el exterior. Después de todo, la piel es el órgano más extenso del cuerpo. Las enfermedades físicas no son las únicas que causan signos de debilidad o daños, como manchas de diferentes colores, formas y tamaños, sobre la piel. Hoy en día, diversos estudios indican que existen una relación entre el estrés que siente un individuo sobre su bienestar emocional y el incremento en los daños, erupciones y manchas en la piel. El estrés logra que la piel se torne más sensible y reactiva; y que las personas con un cutis limpio y uniforme, comiencen a lucir un aspecto muy diferente.

Sensibilidad dérmica

El estrés puede causar manchas en la piel, o agravarlas, debido al debilitamiento del sistema inmunológico y los vasos sanguíneos irritantes. También puede agravar el enrojecimiento dérmico y las manchas que producen otras enfermedades como la psoriasis o la rosácea. En el caso de los pacientes que sufren de urticaria, el estrés puede incrementar el dolor, la apariencia y la extensión de las áreas afectadas. Esta condición nerviosa también puede desencadenar la aparición de ampollas (una forma de herpes), o empeorarlas si ya están presentes, y el desarrollo de dermatitis seborreica (un tipo de eccema). Además, el estrés puede afectar la barrera de defensa natural de la piel contra los elementos ambientales, de modo que se puede deshidratar. De esta forma, los agentes irritantes, alérgenos e infecciosos pueden introducirse en el cuerpo y causar reacciones como manchas o erupciones.

Daños auto-inflingidos

Las personas que se sienten estresadas suelen descuidar otras tareas u obligaciones más triviales de la vida cotidiana, como los regímenes de higiene que incluyen el cuidado de la piel, por ejemplo. Este descuido puede genera sequedad dérmica que causa erupciones o la obstrucción de los poros, y de esa forma se puede desarrollar acné. En ocasiones, las personas que experimentan estrés están abrumadas y, a causa de los nervios, comienzan arañar, frotar, estirar y remover trozos de piel, impulsos que pueden dejar arañazos, hematomas y abrasiones sobre la piel y agravar otros problemas dérmicos que ya están presentes.

Prevención de la curación

Los períodos prolongados de gran cantidad de estrés pueden afectar la capacidad automática de curarse que tiene la piel. En un artículo publicado en 2001 la revista Archives of Dermatology, titulado "Psychological Stress Perturbs Epidermal Permeability Barrier Homeostasis" ("El estrés psicológico perturba la permeabilidad de la barrera epidérmica de la homeostasis"), los investigadores observaron que la piel tarda más tiempo en recuperarse de heridas mínimamente invasivas cuando el cuerpo se encuentra bajo un estado intenso de estrés psicológico. Los resultados de este estudio indican que la persona estresada no puede reparar con facilidad condiciones como manchas, protuberancias y erupciones, de modo que esas marcas permanecen sobre la piel durante períodos largos y pueden quedar de forma permanente.

Acné

Si bien muchos problemas dérmicos se agravan a causa del estrés, en realidad el acné puede ser una causa directa de esta condición. Cuando una persona se estresa, el cerebro libera cortisol hacia el torrente sanguíneo. Como este compuesto es una hormona del estrés, actúa como si fuera un instigador dentro del cuerpo que fuerza la producción de elementos como glándulas grasas y sebáceas. El exceso de producción de sebo en la piel puede causar la inflamación de pústulas que devienen en acné. Incluso las personas que no sufren de brotes de acné de forma regular, pueden verse afectadas por la aparición de manchas que se producen por la exposición prolongada ante el estrés.

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Escrito por ruth nix | Traducido por vanesa sedeño