Cómo mantener el hígado y los riñones sanos de manera natural

Los riñones y el hígado son órganos que ayudan al cuerpo a realizar funciones vitales, como la filtración, el almacenaje de nutrientes y la digestión. Cuando estos órganos se encuentran en óptimas condiciones, eres capaz de aprovechar al máximo los beneficios de los alimentos que consumes. Seguir una dieta poco saludable con alimentos altamente procesados puede deteriorar el funcionamiento del hígado y los riñones y causar síntomas tales como indigestión e hinchazón. Por suerte, tanto el hígado como los riñones responden rápidamente a los tratamientos naturales que promueven un funcionamiento saludable.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Haz hincapié en el consumo limitado de proteínas de alta calidad.

    Haz hincapié en el consumo de proteínas de alta calidad en cantidades limitadas. Las proteínas son necesarias para mantener el funcionamiento de los órganos y reparar los tejidos dañados. Si tu función renal o hepática se ven comprometidas, debes saber que el consumo de proteínas en exceso ejerce presión sobre ambos órganos. Entre los alimentos ricos en proteínas se incluyen la carne, las aves del corral, el pescado y los huevos. Las proteínas de baja calidad son aquellas que se encuentran en vegetales y cereales integrales, pero ambos tipos de proteínas son importantes para mantener la función renal y hepática en óptimas condiciones. Habla con tu médico o nutricionista sobre la cantidad de gramos de proteínas que necesitas a diario.

  2. Mantén un peso saludable.

    Mantente dentro de tu rango calórico, algo que debe estar determinado por tu médico o nutricionista. Cualquier persona cuya función renal esté comprometida debe esforzarse para mantener un peso saludable. Consumir alimentos saludables durante el día y respetar las pautas calóricas puede ayudarte a bajar de peso y prevenir aumentos que ejercerían presión sobre los riñones y el hígado. El exceso de calorías puede deteriorar el funcionamiento del hígado y almacenar grasas en su interior. Consume 15 calorías por cada libra de peso como referencia para la ingesta calórica diaria.

  3. Limita la ingesta de sodio.

    Limita la ingesta de sodio. El sodio o la sal son minerales esenciales que se usan como conservantes de alimentos. Consumir sodio en exceso puede desequilibrar los líquidos del cuerpo, lo que ejerce presión sobre los riñones. Además, la sal causa retención de líquidos, en especial en personas con insuficiencias hepáticas y renales. El exceso de líquido ejerce presión sobre el sistema cardiovascular y aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Siempre lee las etiquetas nutricionales porque el sodio suele ser un ingrediente oculto de alimentos tales como vegetales congelados y enlatados. Debes obtener sodio naturalmente de los alimentos y no consumirlo como ingrediente adicional.

  4. Evita el alcohol.

    No bebas alcohol, ya que causa deterioros y daños significativos en el hígado y los riñones. El alcohol destruye las células hepáticas y altera el delicado equilibrio de electrolitos que el cuerpo mantiene para su estabilidad biológica. Beber alcohol también hace que el cuerpo retenga líquidos en un esfuerzo por normalizar el equilibrio de electrolitos. Lamentablemente, la retención de líquidos aumenta el deterioro del funcionamiento hepático y renal, lo que puede causar insuficiencias en los órganos si no se trata.

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Escrito por maura banar | Traducido por valeria d'ambrosio