Maneras saludables de cocinar el pollo

Los estadounidenses están consumiendo más pollo que nunca. De acuerdo con American Meat Institute, los estadounidenses modernos consumen más de 85 libras de pollo al año, comparado con las 40 libras por persona en 1970. El pollo contiene menos grasa, grasa saturada y colesterol por porción que las carnes rojas, como la carne y el cerdo. Un estudio del 2012 en "Archives of Internal Medicine" determinó que cambiar una porción diaria de carne roja por ave, como el pollo, puede disminuir tu riesgo de morir por enfermedad cardiaca tanto como un 19 por ciento. Maximiza los beneficios de salud del pollo al utilizar un método de cocción saludable, bajo en grasas y bajo en calorías.

Utiliza la parrilla

Si lo haces correctamente, el pollo asado no sólo es saludable, sino que también tierno y lleno de sabor. El autor Steven Raichlen de "How to Grill", le comenta a Bon Appetit que la clave para asar cualquier corte de carne, desde pechugas deshuesadas a piernas o muslos de pollo, es primero marinar la carne y luego utilizar el método de asado indirecto con la tapa de la parrilla puesta. Siempre asa el pollo hasta que su temperatura interna alcance los 165 grados Fahrenheit y deja que el resto de la carne termine de cocerse por unos minutos antes de servirla. Sirve el pollo asado con vegetales asados.

Horneado

Marion Nestle, un profesor y experto en nutrición de la universidad de New York, comenta que el horneado debe estar de primero en tu lista de maneras saludables de cocinar el pollo. Nestle aconseja frotar las partes de pollo con aceite de oliva, condimentarlas por todos lados con las hierbas o especias de tu elección y hornearlas a 350 grados Fahrenheit rodeado de trozos de vegetales como papas o zanahorias, dientes de ajo o rodajas de limón. Para una menor cantidad de grasa por porción, retira y desecha la piel de cada pieza de pollo antes de hornearlo.

Escalfado en líquido

Escalfar el pollo no requiere que agregues grasas y brinda una carne que puede servirse como tal o cortada para utilizarla después en ensaladas, cacerolas, sándwiches y pastas. Cualquier corte de carne puede escalfarse, pero la editora de recetas de The Kitchn, Emma Christensen, recomienda utilizar pechugas de pollo deshuesadas o con hueso sin la piel para menos calorías y más versatilidad. Pon el pollo en una olla grande y cúbrela con agua, vino, caldo o una combinación. Si lo deseas, agrega resaltadores de sabores como ajo, cebollas, ramas de hierbas frescas, sal o granos de pimienta y lleva el líquido a ebullición. Reduce el fuego, así la mezcla hierve a fuego lento y cocínalo por 10 a 15 minutos o hasta que la temperatura interna sea de 165 grados Fahrenheit.

Al vapor

Así como el escalfado, el pollo al vapor no requiere grasas adicionales. En este método, el pollo se coloca encima, no dentro, del líquido hirviendo en una olla cubierta que contenga una vaporera o una vaporera comercial. Puedes utilizar cualquier líquido como agua, caldo, jugo o vino. Agrega vegetales, especias o hierbas como cebollas, zanahorias, ajo o romero (rosemary) al líquido para que el pollo tenga más sabor o marínalo antes de cocinarlo. Hierve el pollo en una sola capa por aproximadamente 8 a 10 minutos o hasta que la carne esté lista. Espesa el líquido para servirlo con la carne o guárdalo para otro uso.

Más galerías de fotos



Escrito por michelle kerns | Traducido por alejandra rojas