Maneras de comer semillas de chía

Quizás no sepas al ver su tamaño diminuto y su color café grisáceo que las semillas de chía tienen un gran valor nutricional. Incluso los antiguos aztecas que acuñaron el nombre "chian" incorporaron las pequeñas semillas en su dieta para que les diera fuerza y energía. Su sabor moderadamente a nuez, junto con misteriosa habilidades de formar un gel cuando se mezcla con agua, hace a estas semillas un ingrediente fascinante para mejorar las comidas diarias.

Rocía y adorna

Una cucharada entera de semillas de chía mezcladas en tu plato de cereal diario es una manera sin problemas de empezar el día con más nutrientes. No es mucha molestia tener un pequeño contenedor con semillas en tu bolso o maletín para rociarlas dentro del emparedado que comes entre reuniones. Pon semillas de chía en guarniciones de vegetales, y como refrigerio, humus con semillas hace un aderezo con un atractivo visual distintivo.

Muele y esconde

Moler semillas de chía en un molino para café estándar da un polvo grueso que puede reemplazar una cucharada sopera o dos de harina en recetas para panecillos, panqueques, waffles o panes. Aunque las semillas enteras pueden añadirse a los productos horneados, sutilmente incluyendo el polvo en lugar de esto puede ser un enfoque útil cuando introduces un nuevo alimento en la familia. Este polvo también puede mezclarse en sopas cremosas y estofados, en donde la apariencia de las pequeñas semillas enteras pueden ser visualmente poco atractivas.

Remoja y revuelve

Combina una cucharada sopera al ras de semillas de chía con 1/4 de taza de agua, luego déjalas por 20 o 30 minutos para formar un gel que sustituya un huevo. Bate la mezcla con huevos para hacer omelets y quiché para añadirles nutrición. Revuelve el gel en un pastel de carne como ingrediente vinculante, úsalo para reemplazar un huevo en tu receta de galletas para tu arsenal culinario. Añade semillas enteras o polvo a estofados para espesarlos o a un licuado cuando busques una consistencia que es más parecida a las malteadas.

Cultiva brotes y córtalos

En una ensalada, en un emparedado o esparcidos en una guarnición de entrada, los brotes de chía dan un estallido de sabor fresco y delicado y textura a los platillos diarios. Debido a su cubierta mucilaginosa, requieren un cultivo distinto que los pequeños vegetales comúnmente disponibles, como los brotes de alfalfa. No dejes que esto te detenga. Haz tus propios brotes esparciendo las semillas en una toalla de papel o filtro para café y rociándolas con agua varias veces al día hasta que los pequeños tallos verdes sean lo suficientemente largos para cortarlos con tijera y añadirlos a tus comidas.

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Escrito por denise schoonhoven | Traducido por yolanda adriana paulín vázquez